El verano pasado se cumplió tres décadas desde que la productora Sire Records lanzara el álbum debut de Madonna. Aunque el disco creó un icono en el mundo de la música pop, Madonna fue la culminación de meses de esfuerzo de diversos artistas, fotógrafos, ejecutivos y músicos que acabaron convirtiendo una artista vulgar en sus inicios en lo que hoy se considerada la Reina del Pop.

Madonna nació el 16 de agosto de 1959 en Bay City, Michigan, primogénita de padres de ascendencia italiana y francocanadiense. Ciertamente, no se puede decir que la familia de la cantante fuera una familia acomodada caracterizada por números derroches y conflictos internos, pero la feliz infancia de Emmy (éste era el apelativo con el que la nombraban en su casa) se oscureció cuando sólo tenía siete años ya que de improviso, su madre muere de un cáncer de pecho que los médicos no habían sabido diagnosticar a tiempo. Esta tragedia termina antes de tiempo con la infantil despreocupación de la cantante, que como hija mayor se siente obligada a ocupar, en cierto sentido, el lugar de su madre, asumiendo la responsabilidad de cuidar a sus cinco hermanos.

Madonna en su época de estudiante en 1978
Madonna en su época de estudiante en 1978

Ya en aquel tiempo no podría decirse que la chiquilla tuviera un carácter dócil, sino más bien todo lo contrario. Carácter que profundizó mucho más cuando no aceptó la entrada de una nueva imagen femenina en la familia, como era la figura de su nueva madrastra. Período dentro del cual Madonna desarrolló una fuerte carga de agresividad con discusiones continúas con su madrastra, y un gélido resentimiento hacia su padre, por el que se sentía rechazada. En consecuencia, su comportamiento, tanto en privado como en público, era áspero y esquivo dejándose notar por allá donde pasaba. Ya consciente, por entonces, de sus atractivos, no vacilaba en exhibirlos, suscitando la admiración de los chicos y la envidia de las chicas.
Irresistiblemente cautivada por el mundo del espectáculo, debuta (si se le puede llamar así) con apenas trece años, interpretando su primera película -una superocho- grabada por un compañero de escuela. Entonces el cine se convierte en su gran pasión, y Madonna frecuenta las salas de arte y ensayo, más tarde actúa en todas las representaciones de su instituto pero llega un momento en que el baile sustituye al cine en el primer puesto de la lista de intereses de Madonna. Su profesor de danza fue su primer referente el cual no sólo le dedicaba tiempo extra después de clase, sino que por las noches la llevaba con él a las discotecas gay de Detroit para que se empapara aún más de la cultura nocturna. Allí Madonna descubre que en el mundo hay hombres muy diferentes a los chicos que trataban de impresionarla con sus habilidades en el campo del fútbol americano mientras ella, líder de las animadoras, los miraba. Naturalmente, el trato de Madonna con su familia iba empeorando; sus padres no veían con buenos ojos aquellas salidas nocturnas, que vanamente intentaban prohibirle, tampoco estaban conformes con el libro de notas escolares de Madonna, que, sin embargo, traía calificaciones más que discretas.

Foto tomada a Madonna en 1979 para lanzar su carrera como cantante.
Foto tomada a Madonna  para lanzar su carrera como cantante.

Así y todo, graduada en 1976 en estudios medios y superiores, Madonna obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Michigan gracias a la mediación de su profesor de danza, que consiguió que la dejaran asistir gratuitamente a los Cursos Superiores de Baile. Madonna tenía 17 años, y no había perdido ni un ápice de su cuantiosa agresividad. Cualquier ocasión era buena para hacerse notar; un ejercicio particularmente difícil, un vestido rasgado en los puntos precisos, un tirante del sujetador inexplicablemente propenso a resbalar…; pero el auténtico escenario para el protagonismo de Madonna era el Blue Frogge, la discoteca frecuentada por los «veteranos» de la Universidad, en cuya tarima la chica disparaba lo mejor de su repertorio. Fue precisamente en el citado club donde Madonna encontró al primer hombre importante de su vida, Steve Bray, un chico negro que se ganaba la vida como camarero, pero que en sus noches libres tocaba la batería en un grupo de rhythm and blues. Según Steve, Madonna fue la que dio el primer paso pidiéndole una bebida; fuera como fuese, los dos empezaron a salir juntos, y, simultáneamente, Madonna se convirtió en uno de los elementos de atracción en los espectáculos que ofrecía el grupo. No sabía tocar, ni tampoco cantar pero se limitaba a bailar la música del grupo lo que bastaba para atraer sobre sí toda la atención de los espectadores.

Para Madonna aquellas muestras eran poco más que un buen ejercicio ya que sus pretensiones apuntaban mucho más alto. Tras dos años de carrera, deja la Universidad de Michigan renunciando a la beca, y da el gran paso que tantas veces le había sugerido su profesor de danza de trasladarse a la gran manzana, y en 1977 se traslada a Nueva York. Aunque no queramos dar crédito a ciertos relatos novelescos, según los cuales Madonna durmió durante mucho tiempo metida en un saco en las estaciones del metro, y sobrevivía comiendo hamburguesas que le daban en los bares a cambio de lavar los platos, no podemos dudar de que las dificultades fueron muchas para una chica de diecinueve años, llegada de los suburbios de Detroit. Madonna no perdió el ánimo, y pocas semanas después de su llegada a Nueva York ya había encontrado el modo de hacerse aceptar en una clase preparatoria del Alvin Halley Americam Dance Theatre. Pero pronto se dio cuenta de que las perspectivas no eran muy brillantes.

Madonna de joven
Madonna con Dan Gilroy en 1979

Durante su periplo por Nueva York, Madonna encontraría al segundo hombre significativo de su vida: Dan Gilroy. Dan era un chico sencillo y gentil: él y su hermano Ed, eran músicos casi profesionales, vivían en una sinagoga abandonada del distrito de Queens, que también usaban como sala de ensayos. Madonna y Dan se habían conocido en una fiesta y se habían encontrado juntos casi sin darse cuenta. Para poder tenerla siempre cerca, el bueno de Dan intentó desarrollar en Madonna algunas nociones musicales y fue él quien le enseñó lo elemental para tocar la guitarra. Madonna se toma muy en serio esta oportunidad, y bien pronto reduce drásticamente sus asistencias a clase de danza, sustituyéndolas con horas y horas de práctica de guitarra, guiada por el exigente Dan. Apenas habían comenzado sus relaciones cuando le ofrecen a Madonna la que parecía ser su ocasión de oro: unas actuaciones en París como bailarina y corista en el grupo de Patrick Hernández, que acababa de obtener su primer y único éxito: un tema-disco titulado ‘Born to be alive’.

Sin embargo, una vez en París, Madonna no tardó en arrepentirse de su elección. Nadie le prestaba atención, nadie se ocupaba de ella, y de nuevo se vio obligada a recurrir a medios llamativos para hacerse notar: extravagancias en los restaurantes, carreras en moto, zambullidas en las piscinas con su ropa de escena… Apenas llegada a Estados Unidos, Madonna se reúne con Dan en Nueva York y reanudan sus lecciones de música a partir de las cuales Madonna empieza a escribir y a componer sus primeras canciones. Algún tiempo después, los hermanos Gilroy, con Madonna en la batería y la ex bailarina Angie Smith al bajo, dieron vida a un grupo llamado The Breakfast Club. Dan y Ed eran músicos bien preparados, pero esto no bastaba para afirmarse, y era Madonna la más activa y positiva por carácter, la que se ocupaba de la organización y de las relaciones públicas del grupo. Acosaba con sus llamadas telefónicas a empresarios, propietarios de locales, promotores y empresarios discográficos, buscando la forma de dar a conocer a los hermanos Gilroy y así misma.

Muy consciente de las exigencias comerciales del mercado discográfico, y aún más consciente de la atracción que sabía ejercer sobre los «cazatalentos» (sobre todo en los de sexo masculino) con los que tenía que tratar, Madonna nunca dejó de intentarlo; así se encontró desarrollando un papel clave en el interior de la formación. Aprovechó su fuerte posición para anunciar a Dan y Ed que tenía la intención de convertirse en la cantante del grupo. El pobre Dan se vio en una situación muy comprometida, obligado como estaba a encontrar un equilibrio imposible entre las ambiciones de su chica y las reticencias de su hermano. Las cosas no podían seguir así, y, en efecto, no siguieron: Madonna fue la que provocó la crisis anunciando su intención de emprender la carrera en solitario. Dejando a su espalda otro corazón destrozado, Madonna se traslada a Manhattan, donde de inmediato se pone a buscar un grupo para que la acompañase. Pero se ve en dificultades, porque sus capacidades de cantante no eran las suficientes como para poder dirigir con pulso firme a una formación puesta a su servicio. El caso es que por medio de una llamada telefónica que le hizo a su ex novio Steve Bray, quien estaba a punto de llegar a Nueva York desde Michigan, consiguió a un batería.

Grupo The Pretenders
Grupo The Pretenders

Madonna y Steve empezaron a trabajar juntos, ensayando (y también habitando) en el Music Building. El grupo de Madonna y Steve cambió continua y frenéticamente de nombre y de formación; tocaban un rock áspero y agresivo, claramente influido por el de The Pretenders. Pero las dificultades, tanto personales como económicas, pronto se hicieron insostenibles, y el grupo se disolvió. Así las cosas, un manager había escuchado una maqueta que Madonna había grabado (una primera versión de ‘Burning up’) y había quedado favorablemente impresionado, hasta el punto de que le ofreció un contrato. Con aquel dinero, Madonna pudo permitirse dejar el Music Building y alquilar un apartamento. Al mismo tiempo, los gustos musicales de Madonna iban cambiando, influidos por el funky que continuamente emitían las radios de Nueva York. Su nuevo manager y su nuevo grupo (que entonces se llamaba como ella, Madonna) no compartían estos gustos; así que, durante un tiempo, Madonna continuó cantando rock’n’roll con su grupo, pero junto a Steve Bray se dedicaba a experimentar con sus nuevas tendencias.

De día escribía, componía y grababa canciones con el fiel Steve, y por las noches iba a las discotecas de moda, preparada para acercarse, en cuanto se presentara una oportunidad, a la cabina del disc-jockey y ponerle en la mano una casete con sus grabaciones. En uno de sus multiples viajes a la cabina del DJ Madonna consigue ganarse la amistad del disc-jockey Mark Kamins, y, preparada como siempre para emplear a fondo su poder sobre los hombres, lo convence para que escuche sus canciones. Intuyendo su potencial, Kamins hace que Madonna grabe en una nueva maqueta de una de sus canciones (‘Everybody’) y la lleva a Sire Records, compañía que acepta inmediatamente contratar a Madonna y emprender la grabación de un álbum. En julio de 1983 aparece el primer álbum resultante de esas gestiones llamado ‘Madonna’.

Los primeros dos singles extraídos del álbum, ‘Everybody’ y ‘Burning up’, obtuvieron un buen éxito en las discotecas, pero no entraron en las listas de los éxitos de la época. Pero el tercer tema del álbum da el empuje decisivo: ‘Holiday’ entra en el Top 20 y se convierte en uno de los temas de mayor éxito del verano de 1984 en Estados Unidos. Y es en este momento cuando Sire Records decide por fin analizar la situación dando un impulso a la distribución del álbum y realizan un cuarto single, ‘Borderline’, esta vez acompañado por un tempestuoso vídeo que da a conocer el rostro y, sobre todo, el cuerpo de Madonna al gran público de la MTV.

El año 1984 fue, sin duda, el más importante para Madonna, y no sólo en lo concerniente a su carrera musical -su doble disco de platino en el álbum de debut no es algo que se dé con mucha frecuencia-, sino también en lo que atañe a su actividad como actriz. La segunda aparición cinematográfica que se conoce de la artista es de 1978, cuando con 19 años rodó ‘A certain sacrifice’, una película soft porno, en la que Madonna aparecía en explícitas escenas de amor. Hablando de películas más serias, en 1984 Madonna hizo el papel de una cantante de night-club en ‘Vision Quest (de cuya banda sonora se extrajo el single ‘Crazy for you’); pero su primer verdadero papel como actriz fue el de coprotagonista, al lado de Rossana Arquette, en ‘Buscando a Susan desesperadamente’, filmada en el verano de 1984.

Madonna con su famoso traje de novia en Like A virgin
Madonna con su famoso traje de novia en Like A virgin

En la primavera dé ese mismo año 1984, Madonna graba su segundo álbum, ‘Like a virgin’. En el cual Madonna vuelve demostrar una vez más que no quiere dejarse influir por miramientos emotivos en sus decisiones profesionales. “Despedido” el productor Reggie Lucas, ocupa el puesto de director de producción el celebérrimo Nile Rodgers, ex Chic que ya había producido el álbum ‘Let’s dance’ de David Bowie. De forma inesperada, la publicación del álbum se aplaza continuamente a causa de la larga permanencia en las listas de su anterior disco y de los singles de él extraídos; el álbum, que contiene, entre otros, cuatro temas escritos por Madonna en colaboración con Steve Bray, entra en circulación en Estados Unidos en noviembre de 1984. Con ‘Like a virgin’, la carrera de Madonna da el “salto de calidad” definitivo.

La poderosísima máquina de promoción de Warner Bross (que distribuye los discos de Sire) se encargó de todo. Para empezar, la elección del primer single, que es además el tema que da título al álbum, excita el deseo del gran público, lo que conlleva las indefectibles protestas por par te de las organizaciones de la defensa de la moral, escandalizadas por el hecho de que una muchacha poco vestida se hiciera llamar irrespetuosamente nada menos que «Madonna» y fuera declarando sin ningún pudor su nada probable virginidad. También sus apariciones públicas y sus sesiones fotográficas ponían sus piezas en este minucioso mosaico. Madonna interviene en la entrega de premios de la MTV para los mejores vídeos vestida exactamente igual que en la portada de ‘Like a virgin’, con un vestido de novia. El contraste entre estos símbolos de pureza y los explícitos reclamos sexuales es bien chocante, y es más exaltado, si cabe, por el crucifijo que ostenta, con irreverente desenvoltura, sobre su pecho; por si fuera poco, en la hebilla de su cinturón reza el escrito: BOYTOY (Juguete para niños).

El single ‘Like a virgin’ persistió durante seis semanas seguidas en la cabeza de las listas americanas, y también obtuvo buenos efectos en la orilla opuesta del Atlántico (setecientas mil copias vendidas en Gran Bretaña no son poca cosa, si se piensa que Europa sólo conocía a Madonna por sus vídeos). De forma típicamente americana, el fenómeno Madonna va aumentando en dimensiones y velocidad. El parecido, reseñado por algunos periódicos, entre Madonna y Marilyn Monroe es demasiado apetitoso para dejarlo pasar; y, en efecto, en el vídeo del segundo single extraído del álbum ‘Material girl’ Madonna sale recreando a Marilyn.

Entonces Madonna concluye que por fin ha llegado el momento de tomar una importante decisión. Mentalizada para su nuevo objetivo, el mundo del cine, y anuncia al atónito mundo su unión con Sean Penn, joven león de Hollywood, aclamadísimo protagonista de la película ‘The falcon and the snowman’ (El juego del halcón). Muy apreciado por la crítica y con un aura de intelectual, Penn parecía ser el hombre perfecto para hacer que Madonna diera un salto cualitativo.

Madonna con Sean Penn
Madonna con Sean Penn

Los álbumes de Madonna seguían vendiéndose como rosquillas, y la cantante se prepara para iniciar una gira, cuidadosamente planificada y con gran apoyo publicitario. En todos los conciertos de la gira tenía las localidades agotadas, y en el exterior de los lugares donde Madonna actuaba, masas de fans daban el espectáculo antes de que empezara el espectáculo en sí. Uno de los puntos más sorprendentes es la edad media de los espectadores, no superior a los catorce/quince años. Pero todavía más sorprendente es el hecho de que el número de chicas en relación con el de chicos era de cinco de ellas por cada uno de ellos, y que la mayoría de estas fans iban vestidas y maquilladas de manera muy semejante a la de Madonna.

Mientras Madonna está de viaje por Estados Unidos inmersa en su gira, Sean Penn rueda una nueva película. Los caminos de los dos prometidos se cruzan muy raramente y cuando se encuentran, saltan las chispas: fotógrafos al acecho y las consecuentes peleas en las que el irritable Sean Penn desacredita su imagen pública. Tampoco la imagen de Madonna, a decir verdad, atravesaba, a principios del verano, un buen momento y le estaba a punto de estallar el escándalo más peligroso para la brillante carrera de la chica de Bay City: Playboy y Penthouse, revistas “solo para hombres”, anuncian la inminente publicación de una serie de fotografías en las que Madonna aparece desnuda. Se trata de fotos extraídas de la película rodada en 1978, ‘A certain sacrifice’, pero aunque tales fotos fueran hechas muchos años antes, lograron comprometer seriamente la popularidad de Madonna.

Madonna recibiendo su premio  Award Music
Madonna recibiendo su premio Music Award

A pesar de esa situación tan comprometida, el 27 de julio de 1985, logra que su nuevo single, Into the groove, inédito aún su álbum, entró directamente en el séptimo puesto de las listas inglesas, y una semana más tarde ya era número uno. Comenzaba así su irrupción en Europa y durante todo el otoño, ella será la dominadora de los hits. Con la llegada del nuevo año, dos de sus singles entran en los primeros puestos de las listas inglesas. Son ‘Borderline’ y ‘Gambler’. En esos días, Madonna y Sean Penn volaban a China para preparar una nueva película. Pero su permanencia se interrumpe a causa de una buena noticia que la obliga a ir a Inglaterra: el vídeo ‘Like a virgin’ ha sido premiado con el Award inglés (el Oscar de la música) como el mejor del año.

Tras el disco titulado ‘Who’s that girl’, Madonna parte para una larga gira mundial que la lleva por primera vez a Europa. Hay un gran entusiasmo y, consecuentemente, una frenética carrera por conseguir entradas. Dejando aparte estos incidentes, hay que decir que la película, modesta en su escenografía y en su realización, tuvo escasísimo éxito. Pero la popularidad de Madonna quedó ilesa. El tema ‘Live to tell’, de la banda sonora de una nueva película, ‘At close range’, protagonizada por Sean Penn, entró de inmediato en los primeros puestos de las listas americanas y europeas, incluida España. Madonna está tan segura de sí misma que se permite rehusar, durante la fiesta que sigue al estreno de la película en Norteamérica, la oferta del actor Don Johnson de cantar a dúo en el álbum de debut del guapo de Corrupción en Miami. En julio llegó el turno de ‘True blue’, un nuevo álbum producido por Madonna con la ayuda de Patrick Leonard y Stephen Bray. El éxito estaba asegurado en todo el mundo gracias a un single conmovedor, ‘Papa don’t preach’, en el que la transgresiva Madonna hace un nuevo papel: el de la muchachita americana que, embarazada, rehúsa, a pesar de la insistencia de su padre, abortar.

De aquí en adelante, y durante un año, el disco permanece en las listas haciendo entrar en el Top 10 a muchísimos singles, entre ellos ‘Open your heart’ y La isla bonita’. Esta última canción se hizo pensando en la gran cantidad de hispanos que viven en Estados Unidos: un público vastísimo al que, hasta entonces, sólo le interesaban los artistas de origen hispanoamericano. Con la llegada de 1987, Madonna ya está en los primerísimos puestos de todas las listas de popularidad publicadas por la prensa. En febrero fue votada por los lectores del prestigioso periódico americano Billboard como la artista más popular de la década. Tras estos reconocimientos, la infatigable Madonna prepara una gira mundial y una nueva película. Ambas se titulan ‘Who’s that girl’.

El 14 de junio de 1987 voló a Japón para dar comienzo a la gira. La primera etapa es Osaka. Luego trajo su show a Europa, antecedida por una enorme operación propagandística que anegó las principales ciudades del viejo continente. La fase más importante fue Londres, capital de la música, donde fue le primera vez que esta increíble pop-star actuó en Europa. El estadio Wembley de Londres se atestó de fans y periodistas llegados de toda Europa, todos dispuestos a sopesar su valor real. El espectáculo, que imitaba el modelo de los musicales de Broadway, con baile, gags, partes recitadas y muchísimos cambios de escena y de vestidos, fue todo un éxito. El espectáculo, como el resto de los de aquella gira, fue de alto nivel. La voz, un poco menos. Madonna tuvo algunos deslices en las notas más altas, pero el público ni se dio cuenta. La astuta Madonna, muy consciente de la importancia de su imagen hace rapidísimos cambios de ropa: exhaustivo repaso a las numerosas imágenes con que, durante los últimos años, había aparecido en las portadas de sus discos, en sus vídeos, y en público. La idea es buena, porque no deja al público tiempo para aburrirse y era como si fuera una persona distinta cada vez que entraba en escena. El fenómeno Madonna sacude a Europa durante varios meses; las listas, las primeras planas de los periódicos y las emisoras seguían, con tono triunfalista, dedicándole atención.

madonna_1381526c1988 fue su año de ausencia del panorama musical y cinematográfico, un período de sosiego y de reflexión sobre su futuro. Pero para la activa Madonna, el reposo es casi siempre nulo y en sus vacaciones mezcla las diversiones y distracciones con largas conversaciones sobre trabajo. En una de estas conversaciones surge el proyecto “Sirena“, esto es, la fundación de una compañía cinematográfica llamada “Siren film” cuyo vértice lo ocupa Madonna.

A finales de ese año comienza a trabajar en un nuevo disco, ‘Like a prayer’, que pública en abril. El lanzamiento de ‘Like a prayer’ es secundado por un vídeo “inmoral” rodado en una iglesia del sur de Estados Unidos, entre cruces de fuego. Ya en 1990, Madonna sigue con sus grandes proyectos. Protagoniza la promocionadísima película Dick Tracy, junto a su nuevo amor, Warren Beatty, y presenta canciones inspiradas en el filme, entre las que destacan la bailable ‘Vogue’ y temas más jazz que pueden reorientar su carrera musical. Con Dick Tracy en la recámara, Madonna inicia una nueva gira mundial.

En junio de 2004 la polémica estrella del pop cambia su nombre por el de Esther -de origen hebreo-, asumiendo así una nueva imagen pública de modestia, más en consonancia con la de una “joven judía” que con la de una “chica materialista”. Educada en un ambiente católico, afirmó en una entrevista con el programa ‘20/20‘ de la cadena ABC News, que su identificación con la reina bíblica se debe en parte a su estudio del misticismo judío conocido como la cábala.

En marzo de 2012 salió a la venta su álbum titulado “MDNA” que parece jugar con las palabras, a medio camino entre su nombre, Madonna, y la denominación en inglés de la droga MDMA (éxtasis). El álbum a logrado debutar en el número 1 en la prestigiosa lista de Billboard 200 consiguiendo también alcanzar los primeros puestos de las listas del Reino Unido, consiguiendo así, su octavo álbum número 1 en dichas listas. Sin embargo, ha sufrido la máxima caída de ventas de un disco en la historia de EE.UU, pasando en la segunda semana a vender poco más de 40.000 copias siendo el disco menos vendido de su carrera.

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