Amy Winehouse nació en Londres el 14 de septiembre de 1983 y su música siempre se caracterizó por poseer mezclas entre el R&B, soul y jazz. La voz de Amy era ronca, sensual y triste al mismo tiempo, la de un corazón melancólico marinado en whisky y humo de tabaco. Sonaba como si fuera de otra época, y recordaba a Sarah Vaughan, Billie Holiday e incluso a Janis Joplin, quien, al igual que Jimi Hendrix, Jim Morrison, Brian Jones y Kurt Cobain murieron a los 27 años.

Amy Winehouse en sus primeras actuaciones como solista
Amy Winehouse en sus primeras actuaciones como solista

Amy nació en Southgate, un barrio al norte de Londres. Era una niña judía que creció escuchando a clásicos populares como Dinah Washington o Frank Sinatra. Sus padres, Mitch Winehouse, taxista, y Janis Winehouse, farmacéutica, se casaron con escasamente veinte años y se separaron cuando Amy tenía nueve años. Aunque ella y su hermano mayor, Alex, vivían normalmente con su madre, Amy se consideraba a sí misma una niña de papá (incluso llevaba la frase tatuada en su hombro izquierdo). Winehouse a sus 10 años, ya tenía formado un dúo de rap con su mejor amiga basado en el grupo Salt-n-Pepa llamado Sweet ’n Sour. Dos años después empezaría a tocar la guitarra de su hermano Alex y acabaría demostrando su verdadera cualidad descubriéndose como una joven promesa en la Escuela de Teatro de Sylvia Young y en la reputada Brit School for Performing Arts, la misma a la que asistiría Adele años después. Winehouse entró a cantar en un grupo de jazz a los 16 años, y ofreció conciertos en solitario –sola con la guitarra– unos años más tarde. No pasó mucho tiempo hasta que un amigo le ofreciera gratis su estudio para que grabara algunas maquetas, pero Amy se quedó perpleja por ello declarando en más de una ocasión que: “Nunca creyera que ser capaz de cantar tuviera nada de especial”, “Y tampoco entendía que pudiera entrar en un estudio sin pagar, y escribir las canciones que ella quisiera. No entendía por qué”.

En 2002 firmaría su primer contrato de representación con la empresa 19 Entertainment –la sociedad de Simon Fuller, creador de American Idol, el Operación Triunfo americano. Ese mismo año, se iría a Miami a grabar su primer disco con Salaam Remi, productor de grupos como Nas o The Fugees. Su disco de debut de 2003, Frank, con toques de jazz, obtuvo grandes críticas y varios premios en Inglaterra.

Por muy bueno que fuera su estreno, nada hacía pronosticar el éxito de su secuela Back to black. Winehouse sufrió una gran transformación en dicha publicación pasando de una prometedora artista convencionalmente bonita a una diva tatuada con un enorme moño que cantaba canciones sobre amor desesperado. En esa época del año 2005 Amy empezó a salir con Fielder-Civil, pareja que se haría famosa por sus fiestas nocturnas por los bares del barrio londinense de Camden. Donde jugaban al billar y, sobre todo, bebían. Para ella, el cambio de registro que sufrió su estilo –del casi jazz de sus comienzos al sonido del soul sesentero de Back to black– tuvo mucho que ver con su transición de fumadora de marihuana a bebedora.

Para la grabación del tema Back to black volvió a contar con el productor Salaam Remi, no obstante no acabaría la producción del disco, debido a fuertes contradicciones entre ambos en la dirección que debía enfocar el tema. Con lo que el destino la acabaría uniendo al otro productor del disco, Mark Ronson, que había cimentado una gran reputación como dj, y también había producido temas para Lily Allen, Sean Paul y Christina Aguilera. Ronson reclutó al octeto de Brooklyn funk y soul Dap-Kings para que apoyaran a Winehouse en temas como You know I’m no good o Rehab, dándoles un toque retro muy auténtico y molón que encajaba perfectamente con la estética de Amy.

Fielder-civil y Amy Winehouse
Fielder-civil y Amy Winehouse

Ronson vio en la cantante del vozarrón y pintas de mala chica parte de una tradición de artistas femeninas que la enlazaban con aquellas de los años sesenta. “Las Shangri-Las tenían esa misma actitud: chicas jóvenes de Queens con cazadoras de moteros”, contó Ronson a la revista Q Magazine hace un tiempo: “Amy tiene una estética alucinante, y es brutalmente honesta en sus canciones. Hace mucho tiempo que nadie en el pop admite sus defectos, porque todo el mundo está obsesionado intentando transmitir perfección. Pero Amy dice: ‘Sí, me emborraché y me caí, ¿y qué?’.

La presión a la que Amy se vio sometida por su inmensa fama –y la demanda de giras que siguió al éxito del disco– aceleró su declive. “Siempre estaba cuestionando su capacidad”, señala Dougie Charles-Rider, un viejo amigo de Amy y dueño del pub Hawley Arms, su lugar favorito en la ciudad: “Se tomaba un chupito de tequila o una copa de vino para relajar los nervios. Según pasó el tiempo, fue necesitando cada vez más cantidad para conseguirlo, y acabó perdiendo el control”. Además, su vulnerabilidad era evidente para la gente más cercana a ella. “Una vez, en la gira de Back to black, el mánager estuvo como loco buscando a Amy, que ya llevaba dos horas de retraso”, añade Charles-Rider: “De repente, alguien llama a la puerta, la abro, y es Amy. Se metió en la habitación corriendo, saltó sobre mi cama y se metió dentro del edredón. Estaba muerta de miedo.”

Amy pasó brevemente por un centro de desintoxicación a comienzos de 2008 después de que el diario sensacionalista The Sun publicara un vídeo en el que se le veía fumando crack. Más tarde, Winehouse confesaría que tomó drogas durante toda su estancia en el centro de rehabilitación. Justo después de que ganara sus cinco premios Grammy, recibiéndolos vía satélite por un problema con su visado, el foco de atención cambió de esperar su siguiente disco a esperar su próxima humillación pública. En medio de su separación con Fielder-Civil tras su encarcelamiento, las cosas fueron aún a peor.

A comienzos de 2009 parecía encontrarse mejor. Pasó varios meses en la isla caribeña de Santa Lucía, donde informó de que había dejado las drogas duras. El rostro demacrado de la cantante empezó a ser más saludable, y pareció que la isla le hizo resurgir. Amy encontró en el complejo Cotton Bay Village la privacidad que nunca tuvo en Londres, a veces tocaba alguna canción en el piano de media cola que había en la entrada del hotel o sorprendía a los turistas cantando temas de Back to black en el karaoke que había en el bar del hotel. Ese mismo año, se certificaría la ruptura definitiva con Fielder-Civil, cuando él aporto para el divorcio unas fotos de ella arropada junto a otro hombre en Santa Lucía.

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Amy Winehouse y su padre Mitch Winehouse

A principios de 2010, Amy mostró más signos de recuperación cuando volvió a trabajar junto a Ronson para grabar la versión del clásico de Lesley Gore “It’s my party para un disco tributo a Quincy Jones. En esas sesiones se mostró feliz y robusta. También se mantenía ocupada de otras formas creando un sello discográfico, Lioness, para publicar las canciones de su ahijada musical Dionne Bromfield, una cantante de soul adolescente que perseguía los pasos de su madrina.

Por mucho que apreciara Camden, el áspero barrio del norte de Londres en el que Winehouse vivió desde que se independizara, no era un buen lugar para escapar de los malos hábitos. En los días posteriores a su muerte, los vecinos incluso decían que sus juergas no eran tan malas comparadas con las del resto del barrio. “La gente se suele referir a Camden Town como el lugar en el que se reúnen los drogadictos y las almas perdidas”, dice Richard Osley, subdirector del periódico Camden New Journal. “La gente de Camden le tenía mucho cariño. Si ella era un desastre, era su desastre. Todo el mundo sentía lo mismo: los vecinos, los periodistas locales, los bares, el bar de kebabs Marathon, donde ella solía comer a altas horas de la noche… Por eso la gente tenía esperanzas en su recuperación”, señala Osley.

Durante una planificación de una de las que serían una de sus mayores giras europeas, Winehouse ingresó, a petición de su padre, en la famosa clínica londinense Priory (donde acuden muchos famosos a desintoxicarse) para una “evaluación de la rehabilitación”. Salió de la clínica una semana más tarde desde la cual le permitieron completar el resto del tratamiento como paciente externo para que pudiera salir de gira. Su representante publicó una nota de prensa afirmando que Winehouse estaba “lista para tocar en Europa en verano y deseando empezar”. Antes de empezar, todo parecía ir a la perfección volviéndose ver una Amy muy motivada. El color había vuelto a su cara y había ganado un poco de peso, era como si la vieja Amy estuviera de vuelta.

Pero no todo era oro lo que relucía dentro de Amy Winehouse ya que durante su primer concierto de la gira el 18 de junio de 2011 en el parque Kalemegdan de Belgrado de Serbia, se certificó uno de sus mayores debacles artísticas donde incluso fue abucheada por sus fans. Ante un público de 20.000 personas, una visiblemente borracha Amy trataba de recordar las letras, se perdía las entradas de los músicos e incluso dejó de cantar estrofas enteras mientras sus coristas continuaban. La gente empezó a silbar, y ella les tiró un zapato.

El 21 de junio, después de que un vídeo de su hecho recorriera todo el mundo, su representante informó que la cantante “cancelaba todas las actuaciones programadas”, los 11 conciertos restantes. “Todo el mundo desea hacer lo posible para lograr que se recupere completamente, y tendrá todo el tiempo necesario para conseguirlo”, decía su representante. Su última aparición pública fue tres días antes de su muerte, cuando salió al escenario en una actuación de Dionne Bromfield en el Camden Roundhouse, bailando cerca de su ahijada mientras ésta cantaba Mamma said, de las Shirelles. Estaba sobria pero nerviosa: más parecida a una niña que a una leona.

Amy estaba anhelante de que llegaran los días resplandecientes nuevamente a su vida. Pero lamentablemente dichos días no acabaron por llegar nunca ya que un mes más tarde, el 23 de julio de 2011, se confirma la muerte de la cantante británica tras una intoxicación alcohólica a sus 27 años. Tras conocer la defunción de Amy, Ronson que aún seguía siendo su productor por entonces, expresó su dolor en Twitter: “Era mi alma gemela musical y lo más parecido a mi hermana. Éste es uno de los días más tristes de mi vida”.

Amy Winehouse
Última actuación Amy Winehouse en Camden Roundhouse

Tres años después de su muerte, el legado de Amy Winehouse sigue presente en el barrio londinense de Camden Town, donde aún hoy su música es banda sonora en los “pubs” que frecuentaba. Es su familia más cercana la que trata cada día de mantener presente el legado de Amy, ya que su padre -Mitch Winehouse- creó la Fundación Amy Winehouse que ayuda a jóvenes con problemas de drogadicción como los que su hija padecía. Por su parte, su madre Janis Winehouse ha escrito “Loving Amy: A mother story” (Querer a Amy: La historia de una madre), un libro con contenido inédito en el que Janis comparte su visión de cómo Amy llegó al estrellato, la manera de afrontar sus adicciones y su muerte prematura.

La huella de la malograda cantante con su excéntrico y particular estilo, pelo oscuro y frondoso, tatuajes y su marcado maquillaje son aún fuente de inspiración en el mundo de la moda. El diseñador Jean Paul Gaultier presentó una colección inspirada en la cantante al verse en sus pasarelas peinados estilo colmena como los que la cantante lucía, además de vestidos inspirados en los colores y el estilo retro que a Amy le gustaba llevar. La marca británica Fred Perry y Amy Winehose se unieron para lanzar una colección que la cantante nunca llegó a ver en 2011, pero tras la muerte de la joven la firma ha hecho colecciones inspiradas en la propia cantante reproduciendo códigos de su vestuario.

Seis premios Grammy, dos discos de estudio publicados, “Frank” (2003) y “Back to Black” (2006), y uno póstumo, “Lioness: Hidden Treasures” (2011), hacen que Amy Winehouse siga a día de hoy siendo una estrella y referente de la música soul en el mundo. Con su muerte, el mito de Amy Winehouse se engrandeció y se unió al “Club de los 27“, el nombre que recoge a jóvenes estrellas como Kurt Kobain, Jimi Hendrix o Janis Joplin que murieron de manera trágica a esa misma edad de 27 años.

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