La vida del astrofísico Stephen Hawking llegará a los cines en enero de 2015 en «La teoría del todo», pero es, desde hace meses, una de las películas que suenan con fuerza de cara a los Oscar. Con un nombre por encima del resto: el de Eddie Redmayne, el joven actor inglés que interpreta al científico en su juventud, antes, durante y después de sufrir la enfermedad que le postró en una silla de ruedas. Por si tenía alguna duda de si su interpretación era fiel, quién mejor que el propio Hawking para brindarle el mayor piropo imaginable: “Vi a Eddie Redmayne interpretarme muy bien. En algunos momentos, pensaba que era yo”, aseguró.

Se sabía, porque lo reveló el guionista del filme, Anthony McCarten, que la primera vez que el genio se vio reflejado en la pantalla no pudo evitar emocionarse. “Que la enfermera de Stephen le limpiara una lágrima de su mejilla, cuando se encendieron las luces tras el pase, es difícil de superar”, contaba McCarten.

Al responsable de contar la historia de Hawking también le surgieron dudas razonables. “El 99% del diálogo era inventado porque no estuve allí. Siempre constituyó un desafío, tomar la licencia poética de escribir frases pronunciadas por un genio cuando estoy muy lejos de ser uno”, contaba recientemente. El visto bueno de Hawking le tranquilizó por completo: “Escuchar su veredicto, que la película era muy fiel, supuso un alivio enorme. La versión que vio tenía nuestra versión aproximada de su voz. Cuando la vio, ofreció la suya, y eso realmente eleva la película. Es como si Stephen Hawking estuviera actuando”.

A partir de ese guion, Redmayne se enfrentó a varios desafíos. El principal, representar las distintas fases de la enfermedad del astrofísico. “Cuando estaba preparando el papel no sabía que había estado totalmente sano”, explica el actor. “Primero está sano, luego utiliza un bastón, dos bastones, y finalmente está en silla de ruedas y sin voz”, cuenta el director, James Marsh.

Con una dificultad añadida: “No seguimos un orden cronológico. El primer día grabamos exteriores en Cambridge. Por la mañana, sano. A la hora de comer, con dos bastones. Y por la tarde, en silla de ruedas”, relata Redmayne. “Tenía el inmenso desafío de internalizar la enfermedad”, subraya el director. “Fue inspirador pero terrorífico”, describe su papel el joven actor.

El mejor vaticinio lo suscribe Hawking: «Tendrá un gran impacto emocional».

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