La expresión argentina “jamón del medio” le sirve a Andrés Calamaro para titular su primer álbum en vivo desde España, grabado en su gira del pasado verano. “Jamón del medio es una frase popular del folclore contemporáneo, se entiende como ‘canela en rama’, la mejor parte”, cuenta el músico realizada recientemente a un periódico nacional argentino.

Junto a Jamón del medio se edita Pura sangre, un dvd + cd que recoge interpretaciones realizadas en Argentina y otros países de Latinoamérica (Colombia, Ecuador, Perú, etc), territorios inexplorados por Calamaro hasta tiempos recientes: “Una espera imperdonable”, señala sobre su tardanza: “Allá me estaban esperando y por una serie de motivos (algunos inexplicables) no fui; nadie me dijo que teníamos un público tan importante y delicioso”.

Esta proliferación de álbumes en vivo se ha visto espoleada, según el cantante, por las particularidades de la crítica española: “Mis discos en directo nunca tuvieron buenas críticas en España. A la crítica española le gusta que un disco en directo suene limpio y que al público sólo se le escuche al final de la canción. Para mí es una idea estancada en alguna década del siglo pasado; pero también sé disfrutar de una buena grabación española. El vídeo tiene otro tipo de sonido, el público se escucha porque estaban cantando a gritos y eran miles de personas”.

Fue precisamente con otro directo, El regreso (2005), grabado tras un lustro de ausencia de los escenarios, cuando Andrés Calamaro descubrió un nuevo público en su país y en otros del continente. Se ve en el dvd como abundan los fans muy jóvenes, apasionados, muchos de ellos con su rostro o su firma tatuados en el cuerpo. “En Argentina, El regreso es el disco preferido de mucha gente, es un álbum generacional. Creo que el público que viene a nuestros conciertos no tiene idea de qué estaba haciendo yo hace 15 años: celebran la música y las canciones. También noté que nunca cumplen años, es un público que tiene la misma edad que hace 20 años con Los Rodríguez”.

Se pudo comprobar en sus conciertos españoles, y se aprecia también en Jamón del medio, que el Calamaro actual se muestra en vivo concentrado y serio, pendiente de agradar con un repertorio rebosante de clásicos. Antes impredecible y acostumbrado a grandes discursos , ahora Calamaro apenas habla entre canciones, decisión que se debe, una vez más, a su percepción del trato que le da la crítica: “La poca prensa que cubre nuestros conciertos evita cualquier comentario musical, solo reflejan lo que yo diga, describen al público y hacen algún comentario sobre mi vestuario. Eso si se molestan en ofrecerme una crónica, porque en los periódicos no hay sección de critica de discos ni conciertos”, señala un Calamaro muy pendiente de todo lo que se escribe (y de lo que no) sobre él, y que aprovecha para contraatacar con su propia versión en Twitter, red social que se trabaja intensamente con más de 20 tuits diarios.

Uno de los temas que ha poblado su cuenta en las últimas semanas (@Barksdale666) es la gira mexicana realizada junto a Enrique Bunbury el pasado mes de octubre. ¿Podría repetirse en España? “Nos hicimos buenos amigos y quedamos con buenas sensaciones. Me gustaría repetir en España, antes de que la música electrónica lo abarque todo y nos expulsen por roqueros”.

La semana pasada Andrés Calamaro recibió el Grammy latino a la mejor canción de rock por Cuando no estás (paradójicamente, el disco que la incluye, Bohemio, estaba nominado en la categoría de cantautor). En sus agradecimientos, se acordó de colegas fallecidos recientemente como su paisano Gustavo Cerati, Paco de Lucía o el cantaor jerezano Juan Moneo El Torta:Soy un perdedor en serie de premios, pero la noche anterior escribí algo por si tocaba recibir y agradecer”, dice: “El mundo no va a ser el mismo sin El Torta, sin Paco o sin Johnny Winter. Recibí un mensaje de la viuda de Juan y sé que en Jerez vibraron porque recordé a Juan Moneo, el indomable. Qué honor tan grande”.

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