Monuments To An Elegy subidón creativo The Smashing Pumpkins

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Parece que el resurgir creativo que Billy Corgan vivió con la tercera personificación de sus Smashing Pumpkins en el proyecto ‘Teargarden By Kaleidyscope’ y que tuvo su primer resultado notorio en ‘Oceania (2012)’, un buen trabajo, sigue adelante.

Ahora, sin el joven batería Mike Byrne y la bajista Nicole Fiorentino, Corgan encara la fase final de ‘Teargarden’ con dos álbumes, ‘Monuments To An Elegy’ y ‘Day for Night‘. Ambos estaban planeados para ver la luz el año que viene, pero el primero de ellos se ha adelantado y ya está al alcance de los seguidores de la banda de Chicago. Hoy por hoy, el único miembro que sobrevive de formaciones recientes es el guitarrista Jeff Schroeder, quien junto a Corgan y nada menos que el mítico Tommy Lee de Mötley Crüe a la batería, se ha encargado de la grabación del álbum.

Monuments To An Elegy’ es breve, conciso, con nueve temas que andan entre los tres y cuatro minutos de duración y un sonido que en algunos aspectos supone una continuación de ‘Oceania’, pero se olvida casi por completo de la psicodelia en favor de la electrónica, elemento que cobra un peso importante en el álbum. No caben demasiadas referencias a ‘Adore (1998)’, pues aunque aquel trabajo también tenía un fuerte componente electrónico el sonido en general era mucho más oscuro, mientras aquí hay mucha más positividad y brillo, como si Billy hubiese querido recordar aquella época en la que acompañó a New Order en directo. Además, hay un interés por crear canciones redondas, en contraposición a la densidad que en ocasiones gobernaba a su predecesor. Sin llegar al synth-pop, los sintetizadores y bases electrónicas son omnipresentes en gran parte de estas canciones, unas veces haciendo de colchón o como filigranas sonoras, como en ‘Monuments’, ‘Being Beige‘ o ‘Tiberius’, y otras más al frente, como en ‘Dorian’.

El citado ‘Oceania’ entraba bastante bien, gracias a una luminosidad que gratamente contrastaba lo pesado e impenetrable de gran parte de ‘Zeitgeist (2007)’, y ‘Monuments To An Elegy’ incide en esa tendencia, con un tono aún más ligero. Con su poco más de media hora de duración, no cuesta hacerse a él y lo mejor es que apetece volver a escucharlo de inmediato, hecho que se da por primera vez en un trabajo de Smashing Pumpkins, puesto que la mayor parte de su discografía ha sido de un minutaje largo, incluso excesivo en frecuentes ocasiones.

No obstante, no todo radica en la accesibilidad: la razón más importante para defender este disco es que hay gancho en los temas. Es complicado que la belleza y la melodía de ‘Being Beige’ o ‘Drum and Fife’ no se te queden en mente y si necesitabas guitarras y contundencia, Corgan & Cía también están bien engrasados, a juzgar por las citadas ‘Tiberius’ y ‘Monuments’. A falta de conocer lo que ‘Day for Night’ tendrá que ofrecernos, un trabajo como el que tenemos entre manos no puede sino reforzar la confianza en un proyecto que, al recobrar vida inicialmente, dejaba sus dudas, pero que con dos trabajos notables deja una impresión totalmente distinta.

Vale, parece que Corgan no volverá a facturar álbumes con aura de clásicos como hacía en los 90, pero para ser un retorno, el de su proyecto principal está siendo de los más inspirados de los últimos años.

  • Calificación:  7.5 / 10
  • Canciones Destacadas: ‘Monuments’, ‘Tiberius’, ‘Being Beige’, ‘Anti-Hero’, ‘Drum + Fife’.
  • Te gustará si te gusta ‘Oceania’ y siempre te apeteció escuchar a unos Smashing Pumpkins más electrónicos, pero sin la oscuridad de ‘Adore’.
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