Isaac Asimov  estableció las Tres Leyes de la Robótica en el relato corto ‘El Círculo Vicioso’, publicado en 1942:

1ª Ley: Un robot no puede causar daño a un ser humano ni, por omisión, permitir que un ser humano sufra daños.

2ª Ley: Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, salvo cuando tales órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.

3ª Ley: Un robot debe proteger su existencia en la medida que esta protección no entre en conflicto con la Primera y la Segunda Ley.

Más allá de clásicos previos como ‘Metrópolis’ (Fritz Lang, 1927), las Tres Leyes de la Robótica de Asimov han determinado, de una u otra manera, las aproximaciones del cine a los robots, muchos de ellos con aspecto humano como en ‘Blade Runner’ (1982), la saga ‘Terminator’ (1984-2015) o ‘Inteligencia Artificial’ (2001). Pero… ¿Qué sucede cuando un robot toma conciencia de sí mismo y decide atacar a un humano o, al menos, establecer una nueva clase de relación?

El cine español, escaso en su producción de ciencia ficción salvo contadas excepciones como la reciente ‘EVA’ (Kike Maíllo, 2011), reflexiona sobre las archiconocidas Tres Leyes de la Robótica de Asimov en ‘Autómata’, producción hispano-búlgara rodada en los espectaculares estudios Nu Boyana Film de Sofía. Dirigida por el madrileño Gabe Ibáñez, el cual ya dejó buenas sensaciones en su ópera prima, el thriller ‘Hierro’ (2009), con la inestimable colaboración de Antonio Banderas como protagonista y productor.

El film se basa en un futuro próximo, año 2044. Las erupciones solares han acabado prácticamente con toda la humanidad en la tierra. Los supervivientes, en un ambiente hostil, reconstruyen sus vidas gracias a unos robots llamados ‘Pilgrims’ (Autómatas). Jacq Vaucan (Antonio Banderas), investigador de seguros de la corporación cibernética ROC, está a punto de ser padre. Ante el incierto futuro de la humanidad, la responsabilidad de traer una nueva vida al mundo le ahoga. En medio de este conflicto existencial, investiga una serie de extraños casos que involucran a autómatas (robots) que han trasgredido sus protocolos de seguridad. Lo que en principio parece un expediente rutinario le arrastrará a ser testigo de acontecimientos determinantes para el futuro de los seres humanos.

‘Autómata’ reformula y condensa las Leyes de la Robótica de Asimov:

1er Protocolo: Un robot no puede dañar ninguna forma de vida.

2º Protocolo: Un robot no puede modificarse a sí mismo o a otros robots.

Banderas debuta así en el género. “Me faltaba hacer una película de ciencia ficción”, explicó el actor malagueño en el último Festival Internacional de Cine de San Sebastián. ‘Autómata’ se proyectó dentro de la Sección Oficial aunque se fue sin premios y con una recepción algo fría. “Ha sido una experiencia difícil pero divertida. Difícil porque la manipulación por control remoto (de los robots) generaba un ruido que podía descentrarte pero, por otra parte, cada uno de estos ‘autómatas’ estaba manejado también por un par de marionetistas búlgaros que tenían formación como actores y que consiguieron dotar a cada una de estas máquinas de una personalidad diferenciada”. Antes de llegar a las salas, la película también pasó (irremediablemente) por el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. En Sitges, Banderas recibió de paso el Gran Premio Honorífico del certamen.

escena Autómata

Banderas ha dado un giro a su vida no solo en el terreno personal, tras romper una relación de dieciocho años con Melanie Griffith, sino también en su carrera artística. ‘Autómata’ responde a esta nueva fase del actor malagueño de 54 años: “Hollywood es hoy por hoy solo una marca. Ahora mismo lo que me apetece es hacer más cine en mi país, apostar por el talento que hay aquí, que es mucho, y retomar las sensaciones sobre mi profesión que tenía en mis inicios, cuando interpretar, para mí, tenía algo de hobby”, subrayó en el Festival de San Sebastián.

Una nueva fase que coincide con el reconocimiento (pendiente desde hace tiempo) de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España. Banderas recibirá el próximo 7 de febrero el Goya de Honor. Será su primer Premio Goya (aunque parezca mentira por su excelsa contribución al cine español) tras cuatro nominaciones por ‘Matador’ (1986), ‘Átame’ (1990), ‘Two Much’ (1996) y ‘La Piel que Habito’ (2011). No obstante, la Academia ha obviado a Banderas en las nominaciones al Goya como Mejor Actor. ‘Autómata’ también se ha quedado fuera de los cinco finalistas al Goya como Mejor Película. Sí es candidata en cuatro categorías: Fotografía, Dirección Artística, Vestuario y Sonido.

‘Autómata’ se gestó durante el rodaje de ‘La Piel que Habito’. En medio del poderoso duelo interpretativo entre Antonio Banderas y Elena Anaya, la actriz palentina, que había trabajado con Gabe Ibáñez en ‘Hierro’, le pasó un guion a Banderas: “Me dijo: Antonio, échale un ojo a este proyecto, creo que aquí hay una peli interesante pero para que salga adelante necesitan a alguien como tú, de lo contrario, probablemente, quede abandonado en un cajón”. Banderas aceptó.escena Autómata

Si aposté por este proyecto fue porque me cautivaron los trabajos anteriores de Gabe y quería que en ‘Autómata’ permaneciese fiel a su estilo (…). No se trata de ninguna gran superproducción y no queremos venderla como tal. Esta película se ha hecho con sangre, sudor y lágrimas y tirando de favores personales, lo que justifica la colaboración de amigos como Melanie Griffith o Javier Bardem (…). No nos interesa competir en el mercado de los mainstreams”. Melanie Griffith, como la mala del argumento, la doctora Dupré, comparte por tercera vez pantalla con Banderas tras ‘Two Much’ (1995) y ‘Locos en Alabama’ (1999). Javier Bardem se encarga de poner la voz a uno de los autómatas.

En el siglo XXI, y en España, las Leyes de la Robótica quedan reducidas a dos aunque, como Banderas comprueba en ‘Autónoma’, nunca son suficientes.

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