En Viva La Música nos gusta mirar siempre hacia adelante y descubrir nuevos talentos, pero en ocasiones hay que mirar hacia el pasado, para no volver a caer en los mismos errores. Afortunadamente, no me toca a mí juzgar lo que es plagio, homenaje bien ejecutado o involuntario, pura casualidad o simple desvergüenza. Lo peor llegados a este punto es cuando son los propios protagonistas los que se acusan mutuamente de “inspirarse” en el otro, creándose una especie de farsa para todas las partes implicadas.

A lo mejor es justo, pero hoy prima más la fama y la imagen que el contenido. Eso es lo que me duele, que tanta gente compre discos sin importarles siquiera el mérito por intentar hacer algo original o el esfuerzo por no repetirse ni repetir lo ya creado.

Al contrario que tantos, yo opino que la “calidad musical” es intocable y es el primer valor por el que se debería medir al artista, pero desgraciadamente esa “calidad musical” hoy en día se mide por la fama, la capacidad de generar noticias, la post-producción, el carisma o la imagen.

En esta entrada de “Curiosidades” y haciendo honor al nombre del artículo, hemos elegido dos famosas trifulcas en cuanto a la autoría o similitud de un tema musical para poner algunos puntos sobre las “íes“. No obstante y finalmente seréis vosotros los que habéis de juzgar hasta qué punto existe un parecido pernicioso, o casualidad la decisión de hacer un tema con cuatro acordes tan recurrentes como repetitivos.

El primer escándalo y quizás el más comentado, es el que mantienen Coldplay con Joe Satriani por el tema Viva la vida”.

El famoso single salía a la luz por primera vez el 7 de mayo de 2008 en iTunes para su descarga digital. A finales de ese año Joe Satriani levanta una demanda por considerar que contiene partes sustanciales de su If I could Fly, editada en el 2004. Pero no queda ahí la cosa, ya en octubre de 2006, Cat Stevens saca Heaven como sencillo descargable. Hasta donde sabemos, y con buen criterio, jamás entró en trifulca alguna, pese a la semejanza de las dos sencillas melodías cantadas. 

Por si fueran pocos los implicados en la trifulca tenemos una cuarta referencia aún más tempranera si cabe. El 29 de octubre de 2002 la venta del nuevo álbum de los “Enanitos Verdes“, incluyó entre sus temas el single “Francés Limón” Así pues, 2002-2004-2006-2008. Falta saber, claro, si alguno de ellos pudo hacer su canción mucho antes de editarla, aunque igualmente, me parece complicado que cualquiera de ellos consiguiera escuchar  el supuesto esbozo inédito de alguno de los otros.

El segundo escándalo que hemos optado por seleccionar es el ejemplo del tema “Waka Waka“ y su disputa en los tribunales con los temas “Zangalewa” (Golden Sounds / 1961) y “El negro no puede Waka Waka(Las Chicas del Can / 1982), para llamar la atención desde otro punto de vista posible: ¿Y si se da el caso de que el “plagio” no es tal, no sólo porque se cubre legalmente la situación, sino porque directamente se buscan las situaciones legales, rastreando por el mundo, para “pescar” y “homenajear” allí y allá, “haciendo un favor incluso” a los agradecidos músicos del tema olvidado?

Shakira no necesita presentación. Lo que sí se precisaría, sería información más manifiesta acerca de los continuados “homenajes musicales” de una artista que por fama, carisma y ventas debería saber hacer mejor música que la mayoría de los demás. ¿O no debería, y acaso sus fans sólo le piden que haga cuatro versos, y musicalmente hablando, sepa sostener una guitarra y tocar los ocho acordes básicos?  Parece que de nuevo llegamos al mismo punto: a muy pocos les importa quién hace o de dónde vienen los temas; lo importante es quien los entona con su bonita voz y su bonita cara, sin importar excesivamente el posible mérito musical.

Cuando hablo de falta de información fidedigna, no dudo que la maquinaria de abogados de Shakira está bien engrasada. Me refiero a que dudo que las acusaciones de plagio y los años de pelea en los tribunales a que se refieren tantos periódicos e informadores on line hayan llegado a alguna parte concreta. Aterra el encontrar en internet la cantidad canciones acusadas de plagio por Shakira, pero cuando buceas un poco en cada caso, siempre hay una excusa legal: ese estribillo viene de una raíz popular, éste me lo prestó mí amigo, éste fue un homenaje a un músico que se lo merecía, etc etc.

Muchos afirman que en la música la inspiración no existe; sólo el trabajo. Entonces tendremos de darles la razón con Shakira, porque lo que es trabajo, no le faltan ni a su discográfica, ni a sus abogados, ni al equipo encargado de “seleccionar” las canciones.

¿Conclusiones? las sacaréis vosotros mismos, valorando los temas que os hemos acercado los cuales espero que compartáis en los comentarios de esta entrada.

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