Larguíiiiiisima. Casi tan larga como la merecida reivindicación del cine español tras un año 2014 de reconciliación con el público o como el triunfo absoluto deLa Isla Mínima’, el excepcional thriller de Alberto Rodríguez rodado en las Marismas del Guadalquivir y ambientado con suma inteligencia en la convulsa Transición. La 29ª edición de los Premios Goya careció del carácter festivo que merecía la cita y del espíritu reivindicativo tradicional de pasadas ediciones. Y si encima duró casi cuatro horas…

Una de las galas más largas que se conocen de la historia de los Goya, que superó la hora de desfase entre el plan de TVE y la realidad. Pero eso es otra historia. Lo que importa es la victoria del thriller ‘La Isla Mínima’, que se llevó 10 Goyas y que le ganó el pulso a ‘El Niño’. Fue también la edición de la confirmación del plantel de ‘Ocho apellidos vascos’, donde Karra Elejalde, Carmen Machi y Dani Rovira se llevaron sus premios.

Premios goya 2015
El equipo de ‘La Isla Mínima’ posa con los diez Goyas

El thriller de Alberto Rodríguez desbancó a la película de Monzón con fuerza; se llevo diez Goyas, todos los importantes: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor protagonista, Mejor Actriz Revelación, Mejor Guión, Mejor Dirección Artística, Mejor Montaje, Mejor Fotografía, Mejor Vestuario, Mejor Banda Sonora… y mejor recepción de una película en un triunfo sin paliativos.‘El Niño’ se tuvo que conformar con cuatro galardones: Mejor Sonido, Mejores Efectos Especiales, Mejor Canción y Mejor Diseño de Producción.

De esta manera ‘La Isla Mínima’, con sus diez Goyas, se ha convertido en la tercera película más galardonada en los premios del cine español junto con ‘Blancanieves’ (Pablo Berger, 2012). Por delante, únicamente ‘Mar Adentro’ (Alejandro Amenábar, 2004), con catorce, y ‘¡Ay, Carmela!’ (Carlos Saura, 1990), con trece. Pero, más allá del triunfo de ‘La Isla Mínima’ en la 29ª edición de los Premios Goya, la gala no pasará a la historia. Será pasto del olvido en cuestión de días e incluso horas.

Carmen Machi y Karra Elejalde
Carmen Machi y Karra Elejalde

La Academia perdió una gran oportunidad para fidelizar aún más a un público que, al menos en 2014, ha regresado a las salas para ver cine español. Mucho ha tenido que ver el excepcional caso de la taquilla de ‘Ocho Apellidos Vascos’ (Emilio Martínez Lázaro) que, con sus más de nueve millones de espectadores y 54 millones de euros, ha supuesto más del 40% del pastel. Conviene no olvidarlo para valorar, en su justa medida, el despertar del cine español en la cartelera. Pero no era cuestión de aguar la fiesta. Más cuando la Academia había prometido una gala amena para celebrar el año 2014. O eso al menos nos contaron.

El reloj empezó a moverse en el Auditorio del Centro de Congresos Príncipe Felipe de Madrid. Media hora tardamos en conocer al primer ganador de los Goya: la cinta polaca ‘Ida’ (Pawel Pawlikowski) como Mejor Película Europea. Curioso caso de longevidad el de ‘Ida’, que aún aspira al próximo Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. ‘Ida’ fue la gran vencedora del Festival de Gijón 2013 con cuatro premios. Más de un año después sigue sumando reconocimientos. En Hollywood, se encontrará con la hispano-argentina ‘Relatos Salvajes’ (Damián Szifrón), que cumplió con los pronósticos y se llevó, cerca del final de la gala, el Goya a la Mejor Película Iberoamericana.

La Academia, que tiene un tradicional gusto por los números musicales (casi siempre con poco acierto), echó para adelante su apuesta. La 29ª edición de los Premios Goya innovó con diez minutos iniciales con la interpretación, a dúo, de cuatro clásicos temas de la cultura popular: ‘Acompáñame’ (Rocío Durcal), con Ana Belén y Eduardo Noriega; ‘A Tu Vera’ (Lola Flores), con su hija (Lolita) y Miguel Poveda; ‘Yo Soy Aquel’ (Raphael), con Hugo Silva y Fran Perea; y ‘Resistiré’ (Dúo Dinámico), con Dani Rovira (el presentador de la ceremonia) acompañado por una nutrida delegación de actores en el escenario.

Los títulos y las letras de las canciones no eran, lógicamente, aleatorios. El cine español, dispuesto a reivindicarse esta noche, como siempre pero en esta ocasión con el aval de más de 130 millones de euros y 21 millones de espectadores en el año 2014, se dirigía al público: “Resistiré // para seguir viviendo // soportaré los golpes y jamás me rendiré // aunque los vientos de la vida soplen fuerte // soy como el junco que se dobla // pero siempre // sigue // resistiré”. Pues eso que, a pesar de sus innumerables problemas, el cine español nos promete resistir. Y nosotros, por supuesto, se lo agradecemos. Y les apoyamos.

Dani Rovira durante la gala
Dani Rovira durante la gala

Si algo se esperaba de esta velada era la forma en que Dani Rovira llevaría la gala, que sin lugar a dudas fue de lo mejor que se recuerda en estos últimos años. El cómico malagueño ha vivido un año 2014 de escándalo gracias al arrollador fenómeno de ‘Ocho Apellidos Vascos’. Rovira, producto de la fértil cantera de Paramount Comedy, destapó durante más de un cuarto de hora su innata habilidad como monologuista (genial su ejemplar discurso de agradecimiento del Goya en menos de un minuto, pero que luego, ni él mismo, hizo caso). Como demandaba el día, repasó las gracias del cine español y destiló con mucha finura las pocas pullas que recibió el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, rebautizado como ‘Nacho’: “Enamórate de nosotros”, le pidió Rovira. En 2014, “ha sido el cine el que ha ayudado a los orcos del Estado, perdón, las arcas”. Más de 27 millones en concreto. Wert no se puedo quejar. Críticas contadas, justas y expresadas con educación. ¡Y alguno aún se quejará, no lo duden!

Faltaban más de tres horas de gala. No conocíamos aún a ningún ganador y, salvo por el interés de descubrir el palmarés, ver y escuchar a Antonio Banderas (Goya de Honor) y comprobar si el presidente de la Academia, Enrique González-Macho, había progresado como orador, ya habíamos visto lo más interesante. Una pena por Dani Rovira que pareció atado a un guion sin chispa. Y eso que se esforzó con incluso un número de claqué digno de aplaudir. La Academia desperdició la vis cómica de Rovira. ¿No le han visto nunca como monologuista? Y la gala entró en un interminable letargo mientras los premios, incluso varios de los técnicos, iban cayendo en ‘La Isla Mínima’. Preludio del triunfo final.


Durante muchos minutos resultó más interesante pensar en cómo Mediaset vendería los Goya ante una eventual decepción de sus películas, ‘El Niño’ (Daniel Monzón) y ‘Ocho Apellidos Vascos’ (Emilio Martínez Lázaro), derrotadas ante ‘La Isla Mínima’ de Atresmedia. La Academia impidió el experimento. Tampoco habría sido justo. ‘Ocho Apellidos Vascos’, a pesar de su ausencia en los principales premios, sonrió con los Goyas de Reparto a Karra Elejalde (que se acordó de Álex Angulo, fallecido en el pasado verano en un accidente de tráfico), Carmen Machi (que hizo lo propio con Amparó Baró, que murió hace poco más de una semana) y Dani Rovira (que vivió su momento ‘Peeeeedro’ en el escenario con Clara Lago). “Va por ti Clara. Tú te quedas con la peana y yo con el cabezón”. Declaración de amor de la pareja de cine del momento.

González Macho, que pidió una ovación para la gran Asunción Balaguer, sigue sin progresar en sus clases de oratoria. Si es que las ha tomado. Al menos hay que reconocerle su brevedad. Se marcó una “elipsis” para centrar la reivindicación del sector en el IVA cultural del 21%. “Ya va siendo hora de que rebajen el maldito IVA del 21%”. Macho, aprovechando la presencia de los embajadores de Estados Unidos y Francia, recordó al Gobierno que ambos países “tienen algo en común”, tratar la cinematografía como “un tema de Estado”. ¿Cuándo pasará eso en España? Ojalá llegue el día. Acertó en los mensajes, pero el presidente de la Academia, en una gala que no escatimó precisamente en duración, se quedó corto, demasiado breve y vendió un mensaje poco atractivo para el espectador. Macho no sabe venderse.

Antonio Banderas con el Goya de Honor
Antonio Banderas con el Goya de Honor

Lo hizo mejor Antonio Banderas, español universal donde los haya, aunque dejó al público con ganas de más y, sobre todo, con ganas de algo original. Banderas, tras recoger el Goya de Honor de manos de Almodóvar (que no pudo reprimir su animadversión al Gobierno declarando su enemistad al ministro Wert), tiene el suficiente magnetismo con las cámaras como para mantener la atención del espectador durante un discurso coherente y con gotas de emoción (recordando a sus padres mientras veían a su hijo abandonar Málaga en tren el 3 de agosto de 1980 y, sobre todo, con una dedicatoria muy sentida a su hija Stella del Carmen). “Es la persona de la que me perdí los mejores planos, las mejores secuencias y que, sin embargo, ha sido mi mejor producción. Te dedico este premio pidiéndote perdón, a ti, Stella del Carmen”.

Pero faltó brillo, ingenio. Sinceramente, Banderas, “un chavea de Málaga”, ha tenido días más inspirados. Se podía esperar algo más. El actor malagueño apeló, eso sí, a las raíces de una profesión a la que siempre ha demostrado su amor y, con la ventaja de estar en la cima del cine español, se acercó a sus compañeros:

“Todo lo que tengo se lo debo a mi profesión, a la que preferiría denominar vocación, pero, mucho más importante que esto, lo que realmente le debo no es lo que tengo, sino lo que soy. La vida, como una aventura o, mejor, como un juego. (…). Esta profesión siempre ha vivido en crisis. La crisis es nuestro estado natural. El caos es nuestro mejor aliado”. Banderas, que con mucha gracia recordó una anécdota con la cantautora norteamericana Taylor Swift, que le reconoció hace un par de años en una gala benéfica gracias a su abuela a la que le encantan sus películas, profundizó en un pensamiento que ya había adelantado en las últimas semanas tras conocerse que recibiría el Goya de Honor. Un punto de inflexión en su vida. “Si miro hacia atrás me veo viejo pero, si echo la vista hacia adelante, me veo muy joven”. “Acaba de comenzar la segunda parte del partido de mi vida”.

Javier Fesser (centro) junto a Francisco Ramos y Luis Manso
Javier Fesser (centro) junto a Francisco Ramos y Luis Manso

Tras los discursos de Macho y Banderas, la gala volvió al letargo entre Goya y Goya, con agradecimientos muy especiales para el premiado, pero sin titulares destacados. La Academia tampoco sorprendía. Todo salía como se esperaba. Curro Sánchez Arévalo recogía el Goya al Mejor Documental por ‘Paco de Lucía: La Búsqueda’ y recordaba a su padre. “Este Goya va a descansar al lado del de mi padre”. Carlos Marques-Marcet tampoco fallaba como Mejor Dirección Novel por ‘10.000 KM’. Y Bárbara Lennie recibía el Goya como Mejor Actriz por su complicado personaje en ‘Magical Girl’. El único premio de la personal película de Carlos Vermut.

No pasaba nada más que el reloj, y muy despacio. Incluso el guion de la gala nos hurtaba durante muchos minutos a Dani Rovira que, a buen seguro, habría agradecido la presencia de la peña de Muchachada Nui, que nos fallaron este año. Sí repitió Álex O’Dogherty con un extraño número musical que pecó, como toda la noche, de exceso de duración. Y hasta la Academia nos coló un miniconcierto de Miguel Poveda que no venía a cuento salvo que exista un desconocido y curioso interés del mundo del cine español para promocionar el nuevo disco del cantaor: ‘Sonetos y Poemas para la Libertad’.

Y apareció Penélope Cruz pasada la una y media de la madrugada. La actriz madrileña regresaba a los Goya tras cinco años ausente, desde su nominación con ‘Los Abrazos Rotos’ (2009) de Pedro Almodóvar. Entregaba el Goya a la Mejor Película a ‘La Isla Mímima’ y cerraba una gala que no fue la fiesta que merecía el esperanzador año 2014 del cine español. ¡Ah, salió después Dani Rovira con un improvisado monólogo. Pero a esas alturas, seguramente, usted ya estaría en la cama! No se preocupe, la mejor manera de apoyar al cine español es comprando una entrada. Y eso sí que merece la pena. La gala de los Goya… Otra vez saldrá mejor.

Os dejo con un vídeo recopilatorio de los mejores momentos de la gala:

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