Desde hace tan sólo unas horas, la tercera temporada de ‘House of Cards’ ya está disponible en Netflix. Y hoy en exclusica, en Canal+ Series desde las 11.00h. a 23.00h, podrás ver un maratón con los trece capítulos en versión original subtitulada. Tanto si eres un seriéfilo como si no, sin duda ‘House of Cards’ es una serie que deberías estar viendo.

‘House of Cards’, la serie que cambió el mundo de las series

Al igual que ‘Perdidos‘, por muy polémico que fuera su final, se considera una serie que cambió la percepción del mundo de la ficción televisiva, ‘House of Cards‘ ha marcado un antes y un después en otro momento muy distinto: la era de las plataformas de streaming y la apuesta de éstas por el contenido propio.

1. Ha cambiado el mundo de las series tal cual lo conocíamos

Hasta entonces, HBO y Showtime, así como otras cadenas de cable, eran sinónimo de calidad. Algunos portales online lo habían intentado tímidamente antes, pero sus productos eran baratos y, por desgracia, también bastante intrascendentes y carentes de calidad. Y entonces llegó Netflix, pegó un puñetazo sobre la mesa y dijo que no sólo las cadenas podían hacer buena televisión. Así nació ‘House of Cards’ y también, gracias a ella, otras marcas como Amazon se han animado con sus propias y ambiciosas producciones.

Gracias a ‘House of Cards’, las series de Netflix o de otros servicios de streaming ya no se asocian a lo barato y a la mala calidad. En concreto, este drama podría emitirse perfectamente en HBO o Showtime. Tiene suficiente nivel para ello. Y, también debido a él, Netflix ha conseguido esa fama de buen productor de contenidos propios. Sí, un capítulo cuesta sobre 4 millones de dólares (frente al millón que cuesta, por ejemplo, ‘Mad Men’), pero Netflix ha sabido sacarle partido.

2. Los críticos y los premios demuestran que estamos ante un producto de calidad

Y quien no se crea que está haciendo historia, aquí tiene otra razón más: ha sido la primera serie creada para web que consigue una nominación a los premios Emmys (en concreto a los de 2013, aunque después llegarían más). De hecho, se llevaron tres estatuillas ese año (entre ellas la de mejor dirección de drama). Desde entonces, Robin Wright también ha conseguido un Globo de Oro a mejor actriz de drama y Kevin Spacey también otro Globo de Oro en la categoría masculina. Los críticos la adoran: por algo será.

Politiqueo por doquier

Vale, digamos que nunca has visto ‘House of Cards’ y quieres saber un poquito de qué va. Se trata de una serie política, aunque no te esperes una versión tan optimista como la que retrataban en ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’. En ‘House of Cards’, Washington es casi una alcantarilla y los políticos que allí habitan son las ratas que se pelean por conseguir un trozo de queso.

3. Es la mejor serie política del momento. Es más, es una de las mejores series del momento

Es una serie oscura, donde el gran protagonista es el poder. ¿Ideales? ¿Qué es eso? Hay corrupción. Hay intereses personales. Hay pasión. Hay amigos que son peores que los enemigos. El tráiler de la segunda temporada lo dice todo: “hay una única regla, cazar o ser cazados”. Sí, es un culebrón, pero un culebrón bien hecho y que te enganchará desde el primer momento, sobre todo si te gustan las series sobre política. Y, si no, también.

Frank Underwood es el rey

En la serie, Frank Underwood es un ambicioso político sureño (ojo al acentazo, todavía da más intensidad a su personaje si es que eso es posible gracias al lucimiento del maestro Kevin Spacey). Tiene un gran respeto entre sus compañeros pero él quiere más. Necesita más. Desea seguir escalando sin importar las consecuencias. Él es un maestro titiritero y el resto del mundo son sus títeres. Tiene una asombrosa capacidad de manipular a cualquiera para conseguir lo que él quiere, pero además es de los que no tienen problema en subirse las mangas de su camisa y encargarse él mismo de su trabajo sucio.

4. Frank Underwood y, por extensión, Kevin Spacey

Pero Kevin Spacey no está solo, claro. A su lado está su mujer Claire, tan ambiciosa como él y dispuesta a sacrificar lo que sea necesario por conseguir lo que desean. Eso sí, ojito que ella también tiene sus propios planes. Puede que en la tercera temporada veamos algo más sobre esto. En un capítulo de los antiguos, Frank le dice algo así como “no sé si debo estar orgulloso o tenerle miedo”. Probablemente ambas cosas, pero los dos son unos auténticos embaucadores y hasta a los espectadores se meten en el bolsillo desde el comienzo.

Aunque todo está relacionado con Frank y Claire, también hay otras líneas argumentales. Está la relacionada con el periodismo, que retrata muy bien la situación del sector actual y cómo algunos periodistas son iguales que los políticos a los que tanto critican. Otra, en la que se centraron sobre todo en la segunda temporada sobre la NSA y la vigilancia, y sobre la que seguro que descubriremos más en esta tercera entrega.

5. Factura técnica impecable

Todo ello contado, claro, con una factura técnica impecable y que es la envidia de casi cualquier otra serie. ¿Recuerdas lo que decía de los 4 millones por episodio? Aquí es donde se notan: de verdad parece que estás en el Capitolio, de verdad parece que estás en la Casa Blanca, de verdad parece que estás en la redacción de un periódico… El mérito también lo tienen David Fincher (que dirigió algunos capítulos), Beau Willimon (guionista de la mayoría de episodios y showrunner) y su equipo. Sobresaliente alto.

Lo que está por venir

CUIDADO: no veas este tráiler si todavía no has visto la segunda temporada.

6. La tercera temporada promete. Vaya si promete.

Todo trabajo tiene su recompensa… y si no que se lo digan al amigo Frank. En la tercera temporada veremos cómo sigue la acción. Y si ya has visto cómo acabó la segunda entrega, seguro que poco más y te estás mordiendo las uñas. ¿Que no? Ve el tráiler y me cuentas.

Otra buena noticia es que Netfix tiene la manía de poner a disposición del espectador todos los episodios del tirón. No suele ser habitual, pero con esta serie puedes decidir si quieres ver un capítulo cada día, uno cada semana… o verte la temporada del tirón. Tú eliges.

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