Nadie duda de la dificultad que sobrelleva recobrar géneros clásicos y adaptarlos a las tendencias musicales actuales, mantener su propiedad evitando ser un eco de los que marcaron tendencia. Esta ha sido una asignatura pendiente para muchas bandas seducidas por las claves del éxito en el pasado, que sin acierto asentaron sus acordes en pilares a punto de derrumbarse. Por supuesto, siempre hay singularidades, y nos encontramos de frente con bandas como Ivory Deville que logran rescatar un género antiguo y machacado pero sin sonar antiguo.

Este grupo de Los Ángeles se mueve a caballo entre el honky tonk y el Rock &Roll pero usando herramientas procedentes del southern y el sonido canalla de carretera. Y a eso se han dedicado prácticamente desde su formación, a recorrer territorio americano llevando sus primeras canciones, entre las que destacan algunas como “Drainpipe” o “The Shaker”, por distintos lugares.

Ya participaron el pasado año en diversos festivales como el Echo Park Rising o el Eagle Rock Music Festival, antes incluso de sacar su primer disco. A pesar de que este trabajo debut sólo tenía idea de ser un EP novato, las canciones fueron acoplándose y tomando forma de esta larga duración homónima que les sirve de carta de presentación.

Para ello, han conseguido que manos expertas se interesen en su proyecto. El disco ha sido producido por LA’s Kill/Hurt Records, grabado en Barber Shop Recordding Studio y mezclado por Pete Lyman, culpable del sonido de bandas como Shooter Jennings, Jason Isbell o Black Rebel Motorcycle Club.

Con estos ingredientes, la presentación del disco el pasado mes de diciembre sólo podía ser un éxito, y ya ha dado lugar a la primera gira oficial de la banda.


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