El productor Scott Storch, uno de los primeros miembros de The Roots y genio tras las máquinas de numerosas canciones clave de los primeros años 2000, entre ellas ‘Cry Me A River’ de Justin Timberlake o ‘Fighter’ de Christina Aguilera, se ha declarado en la quiebra tal y como informa nuestros compañeros de Billboard.

Según TMZ, los documentos presentados por Storch informan de que actualmente el productor dispondría tan solo de 3.600 dólares en su haber y que solo 100 de ellos son efectivo. El resto se repartiría entre un reloj de 3.000 dólares y un conjunto de prendas de ropa valorada en 500 dólares.

Storch llegó a ser uno de los productores más solicitados y prestigiosos de principios de siglo, por lo que la caída en desgracia es dolorosa. En 2006, a parte de hacerse con el ASCAP a Mejor compositor del año, amasó una fortuna de 70 millones de dólares. Una vida de opulencia y excesos, marcada sobre todo por su adicción a la cocaína, le han llevado a la bancarrota.

El elenco de artistas a los que ha producido Storch es de infarto. Entre sus clientes encontramos a Beyoncé (‘Baby Boy’, ‘Naughty Boy’, ‘Me, Myself, and I’); Justin Timberlake (‘Cry Me A River’ junto a Timbaland), Christina Aguilera (‘Fighter’, ‘Can’t Hold Us Down’), Dr. Dre (‘X’ junto al mismo Dre), P!nk (‘Family Portrait’), 50 Cent (‘Candy Shop’) o Chris Brown (‘Run It’).


 


 

En 2006, el mejor año profesional de Storch, Christina Aguilera publicó ‘Back to Basics’ y en él incluyó una canción en venganza al productor titulada ‘F.U.S.S.’ (“fuck you Scott Storch”), se entiende en la letra que por menospreciarla como artista. Lo que nos extraña es que Janet Jackson, a quien en algún momento el productor dejó colgada en el estudio durante cinco horas, no hiciera lo mismo. Ay, la vida de los ricos y famosos…

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