Desde Viva La Música tuvimos la oportunidad de asistir el fin de semana del 21, 22 y 23 de agosto a unos de los festivales de música electrónica consagrados de la zona norte de España en el cual tuvimos la oportunidad de ver artistas de la talla de Ben Sims, Carl Cox o Cristian Varela.

El festival se presentó un año más bajo el telón de una fina lluvía que caia sobre los escenarios del recinto, y es que a pesar del cambio de fechas, este año tampoco nos hemos librado de unas cuantas gotas durante el festival. Pero no nos engañemos, si este festival lleva casi dos décadas celebrándose en las alturas  de la localidad de Cangas de Onís es porque no hay persona a quien el agua arruine la fiesta.

Durante tres días la localidad asturiana se convirtió en una celebración del mejor techno, de barro y del buen “rollismo” que prevalece en este pequeño pero mítico festival.  Haciendo un breve resumen diríamos que: festival con poca innovación musical,  parking abarrotado hasta la bandera y algún que otro problema de sonido; por lo demás, un refugio musical inconfundible. Como novedad logística, la posibilidad de acampar junto a tu coche en otro camping aparte.

Viernes 21:

aquasellaAunque este año toda la polvora del festival se centró en un solo día, llegó por fin un viernes que de pre-party tuvo más bien poco. Desde el final de la carpa Zona de Día y las primeras demostraciones de sonido en el Bosque Encantado, miles de personas se apiñaron al son de techno nacional con artistas como Cristion Ciry, Freeman, Manu Sánchez, Lexlay y Karretero, un calentamiento de siete horas que culminó por fin en las actuaciones de los enormes DJ’s Dosem, Uner y Technasia. Muchos eran los que echaron de menos algún que otro artista reconocido más, y pese a no dejar de ser una fiesta bastante más de andar por casa, es cierto que la noche no defraudó.

A las dos de la mañana toda la zona del Bosque Encantado -la única zona abierta durante el viernes-, estaba repleta de gente deseosa de baile y música entre la mágica vegetación que da nombre al escenario, y de esto se ocupó precisamente Dosem, quien se encargó de abrir (extra)oficialmente el festival a ritmo de su techno contundente y divertido que supo animar a la perfección a un público que no paró de bailar. El catalán consiguió compensar con creces el perezoso set de Karretero con un arsenal de sonidos que empujaron a bailar a todos los allí reunidos a ritmo de un techno cuidado pero arrollador.

Uner tomó el relevo sorprendiendo con una actuación sobresaliente que supo canalizar la energía dejada por Dosem y potenciarla, recreándose en un set jovial y placentero a la par que extraordinario. Que la entrada al Bosque Encantado diera directamente al camping fue un buen punto, de ahí la confluencia constante de gente que entraba y salía para preparase para el plato fuerte de la pre-party: Technasia.

Technasia fue para muchos el triunfador de la noche del viernes, con un cierre sensacional lleno de velocidad, euforia y expresividad. En la pista ya no cabía más gente pero el estar hacinados no impidió que un público exaltado lo diese todo en este set. Un torbellino musical que buenamente supo condensar diferentes estilos de techno en un cierre maravilloso que dio por terminada la pre-party y el comienzo, ahora sí, del verdadero festival.

Sábado 22:

carl cox aquasellaEl segundo día vino cargado de agua y expectativas, pues fue el sábado cuando se dieron cita sobre los escenarios del festival los cabezas de cartel junto alrededor de 40 artistas distribuidos en tres escenarios que hicieron que durante más de 20 horas consecutivas la música se apoderara del cuerpo de los que estábamos presentes en el recinto. El Barceló Open Air, el escenario principal, fue donde se reunieron la mayor parte de la cabeza del cartel, aunque bien es cierto que la Zona Carlsberg no tuvo nada que envidiarle; Phase, Óscar Mulero, Ben Sims, Du’Art, Fátima Hajji, Lukas, Fernanda Martins, Pepo… no fueron pocos los asistentes inamovibles de esta carpa que prefirieron un techno más profundo y explosivo -y un suelo sin embarrar-. Y es que las bajas a manos del mar de barro que inundó todo el recinto no fueron pocas, obligando a todos los asistentes a refugiarse en pequeñas islitas como plataformas de goma parecidas a piezas de un puzzle o tablones de madera.

Pese a lo pronto de los sets de Marco Carola, Paco Osuna, Óscar Mulero y Matador, y acompañados por lluvia y relámpagos, el Open Air y la Zona Carlsberg se llenaron hasta los topes de un público ansioso de lo que algunos caracterizaron como lo mejor del festival, a tiempo de cenar y recargar fuerzas para la bomba que aún estaba por venir. Dientes largos para aquellos que decidieron quedarse en el camping y guardar energía para después. Para aficionados al zapatilleo los puntos álgidos del sábado fueron Óscar Mulero, Ben Sims, Dj Rush y Du’Art para luego saltar a los cierres de Pepo y Varela, aunque el festival dio para todo y todos y lo cierto es que nadie quedó descontento.

Para nosotros el día comenzó con el debutante Phase, Psyk y Truss, donde el sonido techno osciló desde una corriente más afín al minimal hasta lo más puramente Detroit y corrientes más oscuras; ritmos hipnóticos, mucho talento y alguna que otra sorpresa durante las cuatro primeras horas en la Zona Carlsberg. Pero el sábado lo abrió oficialmente Marco Carola, a quien un par de fallos técnicos no impidió hacer vibrar al público. El italiano de oro vino a parar al Valle de la Música una vez más con su techno y tech-house en un set clásico y rompedor que cualquier fan del de Nápoles supo disfrutar como un niño. Lluvia, barro y un altavoz roto no pararon a Carola que acabó su set para pasarle la antorcha a Paco Osuna. La creatividad y contundencia del sonido de Osuna no dejó a nadie indiferente, convirtiéndose, como se esperaba, en otra de las estrellas del festival; lo más incandescente de la escena española vino a parar al Aquasella con una selección musical notable y un sonido refinado que encantó a sus fieles que en este festival no eran pocos.

Quizás la guinda del pastel se la llevase Óscar Mulero, que tras un sinfín de bolos cancelados los últimos dos meses a causa de problemas en su oído interno volvió a Asturias para demostrarnos que sigue igual de imponente y que aún tiene guardado mucho repertorio para sorprendernos y dar guerra durante mucho tiempo más. El madrileño nunca defrauda y, acompañado de unos visuales de infarto, Mulero se introdujo en un set físico tras el paso de otro cirujano del techno, Surgeon –con quien cruzó palabras en el escenario unos minutos-, y la gente bailó como si no hubiera mañana y quedasen ya pocos minutos para la salida del sol. En ningún momento se anduvo con chiquitas el de Pole, que desde principio a fin removió el festival entero con el techno más puro y sus matices experimentales en una sesión de diez. Ya habría valido la pena pagar por este festival sólo por ver a esta mole tras los platos una vez más. Sonoridades distantes y abstractas que hicieron de su actuación de lo mejor de la jornada.

CNNT_GNWgAE3cJD_002Tras un set espectacular, nos desplazamos al Barceló Open Air a ver a Richie Hawtin; tras media hora de un set que podríamos calificar de relativamente flojo, aunque siempre en su línea, y tras apretarnos como cochinos en los lados cubiertos del escenario, decidimos trasladarnos a un Ben Sims que escuchamos desde lejos y que nos atrajo como moscas a la miel. Del inglés sólo podemos decir que es una apuesta segura para el Aquasella, que un año más bailamos como locos y que nunca decepciona, pese a lo incómodo de la carpa, quizás demasiado pequeña para la enorme masa de gente que se había amontonado para escuchar a este gigante y refugiarse del diluvio que caía.

De Nic Fanciulli esperábamos algo más, quizás porque aún nos rezumbaba la sesión de Ben Sims en la cabeza y el inglés acostumbra a un tech-house más monótono y suave; aun no siendo una sesión destacable, nos fuimos contentos a ver un rato a Dj Rush y al enormísimo Du’Art, para volver al escenario principal a escuchar el b2b de Carl Cox y Fanciulli. La complicidad que desprendían estos dos artistas se palpaba en el aire, y no hubo más que ver al público para decir que en apenas una hora el Aquasella vivió de lo mejor de la escena internacional del techno. Las dos horas siguientes de Carl Cox no decepcionaron, y sin darnos cuenta ya habían pasado de las 5 a las 7 sin apenas haber reparado en Fátima Hajji, haciendo de las suyas con su hard-techno en la carpa de al lado.

El sol salió y con él todos se vinieron arriba frente a lo espectacular del paisaje y la exuberancia de los artistas a quienes tocó abrir la diurnidad del festival: Joseph Capriati, Lukas, Fernanda Martins, Varela, Pepo, David Mallada, Richi Risco y Héctor Llamazares.

Tras pasarnos a ver a Capriati, a quien esperábamos con impaciencia, decidimos que tres horas de set era demasiado para lo tranquilo de la sesión, por lo que volvimos al camping a recoger fuerzas para el cierre; una pena lo del italiano, que a muchos sí gustó, pero que para otros terminó resultando inconsistente para un escenario principal habiendo otros muchos artistas más afines al concepto de Aquasella en la carpa de Carlsberg.

Por fin, volvimos al recinto y rodeamos el lago de lluvia y barro del escenario principal para presenciar de primera mano el cierre del cumpleañero Cristian Varela, quién terminó haciendo una buena sesión pese a empezar con el pie izquierdo. Tras un par de idas de mano sobre los platos, nos reubicamos en la todavía oscura carpa adyacente para presenciar un año más otro de los tesoros del festival: Pepo. Este clásico se entregó de nuevo al máximo en un set genial que a todos nos dejó con ganas de más; de ahí el éxodo masivo al escenario principal tras el fin de esta increíble sesión.

A punto de acabar el festival, nos acercamos de nuevo al escenario principal para ver de primera mano el cierre final del Aquasella, donde pudimos apreciar que Varela se había despertado por fin y que, tras un par de intentonas de cierre final, clausuró a ritmo de The Prodigy y de un techno digno del momento.

Nosotros nos fuimos pronto de vuelta a casa, no fuese que nos echaran de menos, y de camino al coche pudimos apreciar la cantidad enorme de gente con muchas más ganas de techno apiñadas en la carpa de la Zona de Día.

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