Existe una clara tendencia a desear que nuestras estrellas del pop se vuelvan “alternativas”. Cuando, pasados unos años, ciertos artistas maduran (y nosotros con ellos), les pedimos algo más, algo diferente y que sorprenda, que no sea lo mismo de siempre: queremos conectar con ellos, que dejen de ser “marionetas” de la industria para convertirse en artistas individuales con opinión propia.

Lo hemos visto innumerables veces en los últimos tiempos: Madonna compartiendo estudio con Diplo y SOPHIE, Justin Timberlake haciendo canciones de 7 minutos, Beyoncé sacando disco con portada minimalista y sin foto, Miley Cyrus lanzando disco sorpresa gratuito con los Flaming Lips, Carly Rae Jepsen escribiendo con Blood Orange y el batería de Vampire Weekend después del “boom” de ‘Call Me Maybe’… Parece que, en el pop, la credibilidad pasa hoy en día sí o sí por colaborar con artistas respetados en el ámbito de la música alternativa.

La última en hacerse “alternativa” a su manera ha sido Rihanna, que la noche del pasado jueves anunciaba el título de su nuevo disco, ‘ANTI’, y descubría, no en Twitter, no en Facebook, ni siquiera en su página web, sino en la mismísima galería de arte contemporáneo MAMA de Los Ángeles la portada del mismo, que, por primera vez en su carrera, no es una imagen de ella en la actualidad sino la de ella de niña, tapada a su vez por una capa roja translúcida, y con los ojos cubiertos por una corona real con un texto grabado en braille en su superficie (también hay braille en la portada en sí y en su contraportada, cuyo contenido son poemas). Muy poco pop, en definitiva, para lo que Rihanna nos tiene acostumbrados.

Pistas de este giro alternativo de Rihanna no nos han faltado: remontándonos a ‘Loud‘, encontrábamos en una de sus pistas un sample de Enya; avanzando a ‘Talk That Talk‘, los sampleados eran The xx; y ya en ‘Unapologetic‘, el último álbum de Rihanna hasta la fecha, había canciones de R&B bastante durillo, tirando a alternativo, como ‘Numb’ con Eminem o ‘Loveeeeeee Song’ con Future, además de esa bonita canción titulada ‘Get It Over With’ que sonaba ligeramente a James Blake. Parece que, tras 10 años de carrera, Rihanna ha decidido finalmente desarrollar el lado menos comercial de su propuesta en un disco que ha tardado tres años en llegar.

“Sacaré mi disco cuando crea en él”, declaraba Rihanna hace unos meses cuando era preguntada por este ‘ANTI’ que hoy conocemos. Eran los días en que pensábamos que Kanye West era productor ejecutivo del proyecto, algo que, hoy por hoy, no parece tan claro. ¿Nos querría decir que no ha creído hasta ahora en ninguno de sus discos anteriores? ¿Sería porque formaban estos parte de un contrato de siete discos con su discográfica? Ahora que estos siete trabajos están en el mercado, ¿será este octavo álbum el principio de una época de gran creatividad, inspiración y credibilidad artística para la cantante de Barbados?

A disco por año, todos ellos con relleno por un lado y dosis de éxitos minuciosamente fabricados en campamentos de composición por el otro, la carrera de Rihanna ha estado desde siempre marcada por el concepto de “marioneta”. En la época actual, donde el valor del intérprete frente al de compositor parece bastante infravalorado respecto al de artistas que además de cantar componen, con músicos con mucho menos talento vocal que Rihanna como Taylor Swift o Ed Sheeran llevándose todo el mérito porque resulta que escriben sus propias canciones, ¿cómo puede Rihanna, una de las pocas artistas lo suficientemente honestas como para no exigir ser acreditada en canciones que no ha escrito, convertirse en una artista creíble de cara al público?

Para empezar, tanto su título como la portada de ‘ANTI’ funcionan como un claro puñetazo a las exigencias y expectativas de la industria del pop. Ahora, Rihanna quiere que nos la tomemos en serio, por eso, en lugar de poner a su yo actual en la cubierta, coloca en su lugar a su yo pasado, no a Rihanna sino a Robyn Rihanna Fenty, como ya hicieran en su momento Nas en ‘Illmatic’ o Jill Scott en ‘Beautiful Human’, por poner un par de ejemplos, para probar que este es un disco personal, no un producto prefabricado.

¿Pero qué hay de esas palabras de hace unos meses en las que Rihanna nos prometía un disco de canciones “atemporales”? ¿Se supone que los tres singles de ‘ANTI’ avanzados hasta el momento lo son? ¿Exactamente qué línea artística podemos esperar de la que debería ser la gran obra maestra de Rihanna cuando sus primeros adelantos no tienen nada que ver entre sí? Para colmo, Rihanna aseguraba hace unos días que su disco no está acabado porque es incapaz de decidir qué canciones irán en él ya que todas son muy buenas pero también muy diferentes. A muy poco de que salga finalmente a la venta, de ‘ANTI’ solo hay una cosa cierta: que, con él, Rihanna quiere confirmar su intención de girar a lo “alternativo”. ¿Qué trama Rihanna?, nos preguntábamos hace unos meses. Ahora que lo sabemos la pregunta es si la música estará a la altura.

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