Teniendo eso en mente, era lógico que me alegrase bastante cuando Mendes se desdijo a sí mismo y aceptó encargarse de ‘Spectre’, la vigésima cuarta aventura de Bond y quizá la última protagonizada por Daniel Craig. Eso se tradujo en unas expectativas muy altas y luego es cierto que estamos ante una película entretenida, espectacular y mucho más integrada dentro de las coordenadas habituales de la franquicia, pero esto último hace que también sea más genérica, por lo que te deja con cierta sensación de insatisfacción.

Escena spectreMendes destacó, en el encuentro con la prensa el día de la presentación del film, que nadie se había entrometido en su visión de la historia y que había tenido la oportunidad de llevarla a su terreno, pero lo cierto es que su mano se nota más por un trabajo de puesta en escena solvente y elegante, ya que en la historia y su evolución argumental es algo que nunca logra trascender un intento de dar unidad a todas las aventuras de Craig como 007 que sobre el papel suena mucho más interesante de lo que acaba siendo audiovisualmente.

Es cierto que se dan más detalles sobre su pasado, pero nunca llega a tener una trascendencia real más allá de servir para dar más entidad a las motivaciones del villano interpretado por Christoph Waltz. El motivo de ello es que se reduce a un par de conversaciones y esa intensidad dramática que podría sacarse de allí nunca llega a despegar, algo que ‘Skyfall’ sí supo hacer mucho mejor dando una mayor presencia a un magnífico Javier Bardem. Aquí Waltz está muy lejos de hacerlo mal –brilla sobre todo en su primera escena-, pero sus apariciones saben a poco y no permiten sacar todo el jugo a un personaje que debería haber sido apasionante.

En lo referente a la misión, todo está enfocado sobre los cánones habituales de la saga. No falta la conquista femenina, convirtiendo la edad de Monica Bellucci en una mera anécdota, el sicario que impone respeto por sus acciones, notándose aquí la querencia de la película a dejar de lado los diálogos siempre que la ocasión lo permita –impresionante la secuencia de apertura-, y el complot misterioso que aquí sabe a poco. Además, la estructura del guión de John Logan, Neal Purvis, Robert Wade y Jez Butterwoth es puro Bond, aunque con ciertas tendencias a asimilar algunos de los malos vicios del cine de acción reciente -y también de la propia saga-.

spectre 007Mi gran problema es que la organización de Spectre sonaba tan interesante que es inevitable ver su tratamiento aquí como demasiado superficial, por no decir que la forma de unificar todos los quebraderos de cabeza de Bond en ‘Casino Royale’, ‘Quantum of Solace’ y ‘Skyfall’ resulta un poco pobre. Te dicen que ha sido así, pero sin darte algo para justificar que esa fuera la motivación de esos otros villanos. Ese es uno de los grandes males de la película: Propone cosas jugosas, pero se resiste a profundizar en ellas.

Ya sabemos que ‘Spectre’ no va a ser la despedida de James Bond, pero todo ello, unido a ciertas decisiones durante su tramo final, provocan también que el intento de dar un cierre a la etapa de Craig resulta un tanto decepcionante, pero da la sensación de que Mendes no ha querido arriesgar demasiado en los grandes temas de la película y se ha plegado más a lo que debería ser una película de 007.

Algunos seguramente la disfruten más por ello, pero para mí es un paso atrás. Se da la curiosidad de que en su acabado visual también se nota un pequeño retroceso, ya que el cambio de Roger Deakins a Hoyte van Hoytema en la fotografía se nota. Este último realiza un gran trabajo para realzar esa elegancia de Mendes –y ojo también a la muy efectiva banda sonora de Thomas Newman-, pero es que Deakins daba una fuerza impresionante a muchos momentos de ‘Skyfall’.

Puede que todo ello sea el resultado de que ‘Skyfall’ fijaba unas nuevas bases y entonces había más margen y que aquí hay que jugar dentro de esa realidad en lugar de crear una, pero lo que no se puede perdonar es que lo que encontremos más allá de la esperada eficiencia de Craig –vamos a echarle mucho de menos cuando se marche- me encuentro que el resto de los personajes están algo desaprovechados –me hubiera encantado ver más a Ben Whishaw o que el M de Ralph Fiennes fuera menos esquemático- por regla general o que no llegan a funcionar del todo bien –pienso sobre todo en Andrew Scott-. El talento de los actores lo compensa en parte, pero el regusto agridulce perdura.

En definitiva, ‘Spectre’ es una buen entretenimiento Bond y encima dirigido por alguien con mucho talento capaz de combinar la espectacularidad con la elegancia. También tiene un puñado de grandes escenas, pero resulta un pelo genérica, poco valiente y su guión tiene ciertas debilidades como lo superficial que es en aspectos que podrían haberla elevado más. Es cierto que con ser solvente y cumplidora le da para superar con holgura a varios desastres que tendréis como principales alternativas este fin de semana y que no llega a ser una gran decepción, pero sí que salí insatisfecho de verla.

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