Por mucha pereza que pueda dar a priori esta colaboración entre Carlos Vives y una Shakira centrada últimamente en su papel de madre, lo cierto es que un par de escuchas son suficientes para rendirse irremisiblemente ante ‘La bicicleta’.

Vives maneja el tradicional ritmo con firmeza, y sabe adaptarlo al gusto contemporáneo. Aunque comience suavecito, con una guitarra arpegiada, es entrar potente la percusión sincopada del ritmo caribeño, justo cuando Shakira comienza a cantar, y ya se lleva todos los peros por delante. La de Barranquilla suena mucho más cómoda y natural en este registro, y además tiene el humor para hacer referencias a su vida personal en la letra, una letra bonita, que invita a apreciar las cosas sencillas. Lo tiene todo para ser la canción del verano.

Cada miércoles escuchamos varios temas de reggaeton que aparecen en la lista de singles española. Muchos de ellos están tachados de un machismo muy duro de roer contra el que ya nadie ni se molesta en protestar. A su lado, ‘La bicicleta’ suena fresquísima, no sólo porque al menos cante una chica, sino también por esa guitarra que no, no es la de ‘La Isla Bonita’, pero funcionaría por su cuenta sin el ritmo latino; una melodía preciosa en el estribillo, y un final a cargo de Shakira realmente divertido. No es su mejor canción, ni siquiera ‘Loba’, pero sí acumula hasta otra virtud más: es la primera reivindicación de la bicicleta que merece la pena. ¡Óyeme, Carlos, llévame en tu bicicleta! Yo monto”.

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