Era el año 1991 y  Red Hot Chili Peppers sólo llevaban cuatro discos a sus espaldas, pero gracias a Rick Rubin y su álbum ‘Blood Sugar Sex Magik’ consiguieron dar el gran salto de calidad para impulsar sus carrearas para posicionarlos como una de las mejores bandas del rock alternativo y funk rock.  Ocho años después, siguen conquistando a una nueva generación de “90’s kids” con su séptimo álbum, el también multiplatino ‘Californication’, que volvía a contener 5 singles como 5 soles que cualquier estrella del pop desearía para sí mismo.

Hace mucho tiempo que los Red Hot, al igual como le pudo pasar a U2 o a Colplay, les hubiera venido muy bien un álbum que pudiera hacerles ganar nuevo público. El suyo no lo van a perder, ya que el público rockero es poco crítico y muy fiel, pero la marcha de John Frusciante les había dejado definitivamente sin líder , y para muestra el escaso impacto que tuvo en 2011 el malogrado álbum ‘I’m With You‘. Por eso era una idea excelente que el grupo pasara página, dejara atrás a su hombre de confianza Rick Rubin por primera vez en 25 años para probar otras cosas, y llamara a Danger Mouse para la producción de su nuevo álbum “The Getaway”, el primero en cinco años.

El single ‘Dark Necessities‘ no puede ser mejor. Contiene la cadencia californiana del grupo, el bajo inequívocamente funk de Flea, su estribillo quema como una tarde de verano sobre un sol de justicia y su aura no puede ser más apacible merced a la bonita melodía y al salpimentado del productor, muy identificable pero sin excesivo protagonismo. La letra, sobre la necesidad de conocer el lado malo de la vida para disfrutar del bueno, y de paso, escribir buenas canciones, acompaña.

Pero este nuevo álbum no siempre presenta buenos temas. El ejemplo lo encontramos en ‘The Getaway‘, el corte titular, sí sigue una línea parecida. Pero desde nuestro punto de vista los coros femeninos, bien traídos eso sí para hablar de una ruptura, y el contenidísimo ritmo funky desprestigian lo que podía ser una excelente intro para el disco. No obstante rápido nos recuperamos del mal sabor de boca con otros temas como ‘Goodbye Angels’ y ‘Sick Love’, ambas inspiradas en la ruptura del cantante Anthony Kiedis con la modelo australiana Helena Verstergaard. La primera es otra buena mezcla del sonido identificativo de Red Hot Chili Peppers con la labor de Brian, con la progresión de la canción remitiendo a una travesía por el desierto en la que se van recobrando las fuerzas no sin dificultades. Y la segunda es uno de esos medios tiempos que te reconcilian con el mundo con todo en su justo lugar, desde la guitarra eléctrica al piano aportado por Elton John.

Por lo demás, el grupo en el nuevo disco nos presenta temas nunca dantescos pero sí inacabados o dejados. Entre los primeros, un ‘Go Robot’ que después de entregarse al disco cósmico acaba con un fade-out que no creo que haga bailar demasiado ni a nosotros ni a sus fans. Entre los segundos, un ‘Detroit’ que, entre citas a The Stooges y J Dilla, parece encajado en la segunda mitad del disco sólo para que la facilona ‘This Ticonderoga’ parezca mucho más bestial de lo que es.

Hay otras canciones tan agradables como por ejemplo ‘Encore’ y las temáticas del álbum son interesantes, pues ‘Feasting on the Flowers’ habla de la muerte del guitarrista de los Red Hot Hillel Slovak en 1988 de una sobredosis, ‘The Hunter’ está dedicada al padre de Anthony, ‘Go Robot’ habla sobre la deriva de la promiscuidad sexual en el siglo 21 y muchos cortes hablan sobre el amor con alguien a quien sacas muchos años; pero el grupo no ha podido o sabido o tenido la paciencia suficiente para eliminar un par de pistas y trabajar más otras para que este fuera su disco de regreso definitivo.

No obstante esta es nuestra calificación general:

  • Calificación:  7.5 / 10
  • Canciones Destacadas: ‘Dark Necessities’, ‘Sick Love’, ‘Goodbye Angels’.
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