El cantante estadounidense Bruno Mars convirtió por primera vez el estadio Wanda Metropolitano de Madrid en un recinto musical, fallido para la acústica, pero bulliciosamente conveniente como caldero de pasiones musicales. Evento histórico el vivido este viernes  en la capital española de la estrella del r&b y el pop.

Un breve “show” que apenas rozó la hora y media de extensión y aforo completo. El artista ataviado con un colgante dorado, gorra y camiseta de los Chicago Bull saludó a los asistentes diciendo “¡Hola, Madrid! Teníamos que volver, es fantástico veros de nuevo. Hace calor, ¿eh?”.

Solo un artista podía inaugurar el madrileño estadio Wanda Metropolitano como sede de conciertos aptos para la megalomanía. Iron Maiden a punto estuvo de hacerse con ese privilegio, pero Mars se anticipó y demostró que los 35 años de diferencia como ídolos del escenario entre ambos se quedaban en nada: en solo dos horas, sus seguidores se merendaron 43.000 entradas como si nada.

“Finese” fue la primera canción que sonó en vivo en este recinto, concretamente a las 22 horas y 22 minutos de un 22 de junio, tras una colosal ovación de, según la organización, 55.000 personas ávidas de música y diversión.

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